A través del Decreto 302/2026, el Poder Ejecutivo Nacional reactivó la actualización de los gravámenes que pesan sobre las naftas y el gasoil. Tras el paréntesis de abril —mes en el que se buscó contener el impacto del crudo internacional—, el Boletín Oficial confirmó hoy que habrá ajustes en el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDCB) a partir del próximo mes.
El impacto en el surtidor
La normativa desglosa los incrementos fijos que las petroleras deberán trasladar al precio final. Según el nuevo esquema, el esquema de subas por litro queda definido de la siguiente manera:
·Naftas (sin plomo y virgen): El ajuste total por impuestos será de aproximadamente $11,03 ($10,398 de ICL y $0,637 de IDCB).
·Gasoil: El incremento general se ubica en $10,32 por litro, aunque en zonas con beneficios diferenciales el impacto será menor.
Desde la Secretaría de Energía aclararon que, en términos porcentuales, la incidencia de estos tributos en el valor de venta al público será de apenas un 0,5% durante mayo.
Estrategia de diferimiento
Lo más relevante de la medida es la decisión de la Casa Rosada de postergar, una vez más, el grueso de las actualizaciones pendientes de los períodos 2024 y 2025.
Originalmente, se esperaba una aplicación plena para mayo, pero el Gobierno optó por pasar ese compromiso para el 1° de junio.
Esta maniobra busca evitar un "efecto dominó" en la logística y los precios generales de la economía, considerando que la inflación de marzo volvió a perforar el techo del 3%.
Contexto y objetivos
La lógica detrás del decreto responde a un equilibrio delicado: cumplir con las metas de recaudación fiscal sin asfixiar el consumo interno. El sistema de actualización, que por ley debe seguir la evolución de la inflación (IPC), continúa siendo administrado de forma discrecional para amortiguar las fluctuaciones del mercado energético global, marcado recientemente por la inestabilidad en Oriente Medio.
