La aerolínea de bajo costo atraviesa una crisis extrema con 12 de sus 13 aeronaves fuera de servicio por deudas en dólares y falta de mantenimiento. Hay miles de usuarios damnificados, desplome de puntualidad y recambio de directivos.
La firma de bajo costo comenzó el mes con apenas una unidad activa de las 13 que integran el total de su flota registrada para operar en el espacio aéreo argentino, lo que desencadenó de forma inmediata una cadena de suspensiones viales que dejó varados a miles de clientes en diversas terminales.
De acuerdo con reportes del portal especializado Aviación en Argentina, la programación de la jornada del lunes 1° de junio se sostuvo de manera exclusiva con el Boeing 737-800, identificado con la matrícula LV-KJD. El resto de las 12 aeronaves comerciales se vio obligado a permanecer en tierra como consecuencia directa de pasivos acumulados y falta de pago en los contratos de alquiler (leasing) y en los servicios obligatorios de asistencia técnica de los talleres.
Las consecuencias logísticas de este parón no se hicieron esperar. La transportadora debió dar de baja al menos 12 de los servicios que tenía pautados, una medida que afectó de forma directa a cerca de 2.200 pasajeros en el territorio nacional. Los paneles informativos de la terminal de Aeroparque evidenciaron la inactividad total de la empresa en ese aeropuerto. Entre las rutas suspendidas en los sistemas de Aeropuertos Argentina destacaron el servicio FO 5050 con destino al trayecto Ezeiza-Mendoza de las 11:30 horas y la frecuencia internacional FO 5900 hacia Río de Janeiro, programada originalmente para las 17:30 horas.
Turbulencias internas, rumores de mudanza y recambio dirigencial
Los inconvenientes operacionales que hoy sufren los usuarios no son una novedad, sino la profundización de un bache financiero que la aerolínea arrastra desde hace meses.
El frente interno de la compañía exhibe una importante inestabilidad; durante marzo se registraron demoras en la acreditación de los haberes mensuales del personal y se abrió una convocatoria a retiros voluntarios con el objetivo de recortar el gasto de la estructura.
En medio de este escenario, tomaron fuerza algunas versiones que indicaban una posible reconversión del negocio hacia el rubro logístico de carga. Si bien los voceros de Flybondi descartaron de plano esa alternativa, la circulación del rumor dejó al descubierto las dudas que existen sobre el futuro comercial de la empresa.
Por otra parte, la firma busca alternativas regulatorias fuera de las fronteras nacionales. Directivos de la firma mantuvieron mesas de trabajo recientes con las autoridades de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (DINAC) de Paraguay, analizando las variables técnicas para expandir y trasladar parte de los servicios hacia el país vecino bajo la bandera paraguaya.
En lo que respecta a la cúpula dirigencial, se confirmó el alejamiento definitivo de Mauricio Sana, quien se desempeñaba como vicepresidente de la aerolínea tras haber dejado el cargo de CEO a comienzos de febrero. Sana, quien pasó más de siete años en el ecosistema de la firma y 100 días al frente de la empresa postal OCA, anunció mediante su perfil en LinkedIn el cierre de su ciclo dentro del conglomerado económico COC Global Enterprise (liderado por Leonardo Scatturice), firma que asumió el rol de accionista mayoritaria de la aerolínea a mediados del año pasado. Con esta salida, la conducción de la low cost se mantiene centralizada bajo la órbita de Paz Lovisolo, actual presidenta de la corporación.
El desplome en los registros de la ANAC
Los reportes técnicos del sector aéreo reflejan el impacto de la crisis. Un relevamiento de la consultora Adventus indicó que los índices de puntualidad de la compañía cayeron hasta el 57,4%, ubicándola entre los rendimientos más deficientes de la actividad aerocomercial de la Argentina.
Ante las reiteradas fallas, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) ya había tomado cartas en el asunto a comienzos de año. En enero, la entidad estatal procedió a intimar a la empresa aérea y labró una serie de infracciones a raíz del volumen de cancelaciones intempestivas y la acumulación de denuncias de los pasajeros damnificados.
Los antecedentes inmediatos de la temporada estival exponen la magnitud del problema: entre el 8 y el 12 de enero, la compañía dejó a más de 22.000 viajeros sin respuestas tras suspender 125 vuelos de cabotaje y regionales. Producto de estas fallas y contravenciones acumuladas durante el año pasado, Flybondi acarrea multas económicas impuestas por el organismo regulador que superan los 300 millones de pesos argentinos.
