
Los datos de recaudación de mayo confirman que los impuestos ligados al mercado interno perdieron la carrera contra la inflación. Las retenciones cayeron por la baja de alícuotas y el sector petrolero salvó la caja del Estado.
Los registros fiscales del mes de mayo volvieron a encender las luces de alerta sobre el nivel de actividad de la economía argentina. De acuerdo con las últimas planillas oficiales distribuidas por la ARCA, la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) ligada a las transacciones internas sufrió una contracción en términos reales al quedar visiblemente por debajo de la evolución de los precios, reflejando de forma directa el persistente enfriamiento de las ventas en comercios y empresas.
El reporte impositivo detalla que la caja global por IVA neto se ubicó en los $5.380.374 millones, lo que equivale a un incremento nominal interanual del 22,6%. Al analizar el comportamiento del mercado doméstico, el IVA impositivo avanzó un 29,3% en la comparación con el mismo mes del año pasado, consolidando un monto de $3.875.022 millones. Ambos indicadores exhibieron un rendimiento inferior frente a una inflación interanual proyectada para el período que se posicionaría en torno al 31%.
Los especialistas del fisco atribuyen este proceso de licuación no solo al menor ritmo de operaciones comerciales, sino también a un conjunto de factores administrativos. Entre ellos destacaron una mayor tendencia de las empresas a refinanciar sus obligaciones corrientes a través de planes de facilidades de pago, un incremento en los montos de devoluciones girados a los exportadores y el uso intensivo de saldos técnicos a favor por parte de las firmas contribuyentes.
Parálisis aduanera y derrumbe de las retenciones
El comercio exterior tampoco aportó el dinamismo necesario para compensar la caída interna. El IVA aduanero, encargado de gravar el ingreso de bienes importados, experimentó una fuerte desaceleración con una suba nominal de apenas el 8,5% interanual y un aporte de $1.585.352 millones. Este parate respondió a la contracción del volumen de compras al exterior, afectadas por una base de comparación elevada respecto a la temporada previa y por haber contado con una jornada laboral menos en las terminales portuarias.
El bache del sector externo se profundizó en el renglón de los Derechos de Exportación. Las retenciones al agro y la industria experimentaron una fuerte caída nominal del -18,3% en mayo, recaudando un total de $567.117 millones. La explicación técnica detrás de este desplome radica en la reducción de las cargas impositivas aplicadas a las materias primas fundamentales: el poroto de soja vio recortada su alícuota del 33%/26% al 24%, mientras que también descendieron los porcentajes para el maíz y el trigo, neutralizando de este modo los beneficios cambiarios derivados de la devaluación monetaria.
El sostén de Ganancias impulsado por el crudo
A pesar de los signos contractivos en las principales variables, el total de los ingresos tributarios captados por la ARCA durante mayo logró una suba nominal del 35,6%, consolidando una masa de $21.513.588 millones. Sin embargo, este repunte final presenta una fuerte distorsión contable provocada por el desempeño excepcional del Impuesto a las Ganancias, que se disparó un 67,9% interanual al totalizar $8.023.477 millones, motorizado principalmente por los rendimientos económicos del sector petrolero.
Este salto extraordinario se explica a través de tres variables de coyuntura:
·Calendario corporativo: Mayo funcionó como el mes clave para la presentación y pago del saldo de las declaraciones juradas de las sociedades comerciales que realizaron su cierre de ejercicio en diciembre de 2025.
·Marco regulatorio estricto: La aplicación de las modificaciones de la Ley 27.799, que elevó el costo de las multas formales y endureció los parámetros de la ley penal tributaria, apuró a las empresas a regularizar sus presentaciones para evitar contingencias legales.
·Efecto de comparación: La medición interanual se contrastó contra un mayo de 2025 que había registrado niveles de ingresos extraordinariamente deprimidos.
Combustibles y cheques reflejan la realidad de la calle
Por fuera del alivio financiero excepcional que aportaron las corporaciones, los tributos que miden el pulso diario de la calle ratificaron la tendencia recesiva. El Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios (conocido como impuesto al cheque) sumó $1.447.457 millones, marcando una suba de apenas el 28,5% nominal, una cifra que incluso contó con la ventaja estadística de haber tenido un día hábil más de clearing respecto al año anterior.
Por último, el Impuesto a los Combustibles generó ingresos por $536.226 millones, lo que representa una variación del 42,6%. Desde el propio organismo de recaudación reconocieron que este avance obedeció de forma exclusiva a las actualizaciones normativas sobre el valor del tributo, ya que los despachos físicos de litros en los surtidores de nafta y gasoil evidenciaron una contracción visible en todo el país.
