Los que trabajan son los que hacen la historia. Otros la encabezan, algunos más la cuentan, pero los que sudaron a pleno sol y sintieron el frío de la intemperie, son los ejecutores, los constructores. Y el municipio de Plaza Huincul, tuvo un primer empleado: fue Rubén “Choco” Rivas, integrante de una familia de muchos hermanos, hijos de un padre petrolero y una mamá presente desde el cuidado hogareño. Dotado de una memoria privilegiada brindó detalles jugosos de la historia de la Comisión de Fomento que años después se convirtió en comuna. Vamos a entregar ese material en partes.
Comenzamos por los primeros empelados de la Comisión de Fomento, la compra del primer camión y el sorteo de un auto donado.
“Fui el primer empleado cuando el municipio era Comisión de Fomento. Era el año 67 más o menos. Estaba en la casa de Rivadulla el municipio. Y ahí también se utilizaba hasta de obrador.
En aquel momento no había dónde funcionar. Después se puso una casilla de madera ahí a la vuelta de la Escuela 22, el terreno que seguía de la casa (del papá del “Gaucho” y Sandra Fernández) era el obrador. Estaba la casa del “Gallego” Fernández y al lado estaba el obrador
Ahí empezamos a revestir cañería. Comprábamos a YPF los caños de rezago. Había que limpiarla, se tenía una caldera, para sacar todo el sarro de petróleo que tenía. Era cañería que se usaba para el gas, para hacer prolongación del gas así que yo empecé ahí, con unos 5 o 6 muchachos… Don Relao, había salido de ferrocarriles. Estaba Zúñiga, Alegría… Zúñiga murió en la explosión que hubo en Gas del Estado. Después tenía a Wircaleo, a Guajardo, Dumigual y Jsé María Muñoz, uno muy corto de vista que los ojos le bailaban (se ríe)…
En aquellos años, había que hacer todo. Mi viejo me retaba siempre porque el municipio no tenía ni herramientas y yo le ‘afanaba’ (en el sentido de sacarlas sin autorización) las herramientas a mi viejo pero venir a hacer los trabajos para acá.
No es como ahora, ahora tienen otras posibilidades, poníamos el vehículo nosotros, había que ir a Neuquén en el vehículo propio. La nafta la pagábamos nosotros, no había ni viáticos, nada.
Este municipio se hizo muy, muy a pulmón. Por ejemplo, el doctor Máximo Boeiro donó un coche que no podía hacer la municipalidad una rifa y ese coche era para recaudar fondos para hacer todo el alumbrado público que se hizo en la avenida (San Martín que en aquel momento era ruta 22). O sea, el doctor donó el coche, el municipio hizo rifó el coche, que lo sacó ‘Chiquito’ Morbelli.
con el obtenido de la rifa de gama del auto se empezó a hacer con los caños que era Cunioli tenía un soldador, que era López Riva, un chilenito que vivía por acá cerca (en el Otaño) ya fallecido.
Entonces, yo tenía que limpiar los caños y pintarlos y ellos venían, los agujereaban para ir poniendo todo el alumbrado. Con ese dinero que se recaudó se puso todo el alumbrado. No había esta avenida que hay hoy, era todo, ida y venida. Era una sola calle sin bulevar de asfalto.
Y la parte eléctrica la hizo Mondino. Todo hizo Mondino, que trabajaba en electricidad en YPF. Chiquito Diez también le ayudó. Y entonces esa gente colaboró para poner el primer alumbrado público”.
