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La ciudad de Marcos Juárez, en el sureste cordobés, atraviesa una emergencia prestacional sin precedentes tras el cierre del Sanatorio Privado del Sudeste, la única institución que brindaba cobertura a los afiliados de PAMI en la localidad. Desde el pasado 31 de marzo, miles de adultos mayores se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad, siendo obligados a trasladarse hasta Villa María ante cualquier urgencia o interconsulta especializada.


El drama del desarraigo y los costos

La distancia no es solo geográfica, sino también económica. Pacientes de avanzada edad, muchos de los cuales perciben la jubilación mínima, deben afrontar los costos de transporte y estadía en una ciudad ajena. Se han registrado casos de familiares que deben pernoctar en sillas de hospital y solicitar préstamos para cubrir gastos básicos de alimentación y medicación durante las derivaciones.

Ante la falta de una estructura de internación local, el municipio habilitó temporalmente un centro materno-infantil con apenas dos camas para estabilizar pacientes antes de su traslado. Por su parte, el hospital público Abel Ayerza sumó seis plazas adicionales, una cifra insuficiente para absorber la demanda de los más de cinco mil afiliados que quedaron a la deriva.

Los motivos detrás del cierre

El cese de actividades del sanatorio no responde a una quiebra financiera, sino a una combinación de factores económicos e inmobiliarios insostenibles. Según los directivos de la institución, dos motivos principales forzaron la decisión:

·Desfase arancelario: Durante 2025, el PAMI mantuvo congelados los valores de las "cápitas" (el monto fijo por paciente), con actualizaciones que no superaron el 12,8% anual frente a una inflación en el rubro salud que superó el 55%, impulsada por el costo de insumos y drogas dolarizadas.

·Conflicto edilicio: Los propietarios del inmueble donde funcionaba la clínica, de 1.360 metros cuadrados, exigían una cifra cercana al millón de dólares para la venta, un monto inalcanzable para la sociedad médica que gestionaba el servicio.

Un sistema bajo presión

El conflicto en Marcos Juárez es el reflejo de una crisis nacional que afecta al PAMI en tres niveles:

1.Farmacias: Demoras en los pagos que complican la dispensa de medicamentos.

2.Clínicas y sanatorios: Aranceles críticos que fuerzan el cierre de centros asistenciales en el interior del país.

3.Médicos de cabecera: Medidas de fuerza gremiales ante recortes en los honorarios y cambios en la modalidad de cobro.

Mientras tanto, los jubilados locales han iniciado acciones judiciales colectivas y movilizaciones hacia la delegación local del organismo y la municipalidad, exigiendo una solución urgente que les permita volver a atenderse en su propia comunidad sin poner en riesgo su vida en la ruta.