El proceso judicial que investiga a la empresa Compañía de Saneamiento y Recuperación de Materiales S.A. (COMARSA) atraviesa un momento crítico. En un reciente fallo que ha despertado fuertes críticas de sectores ambientales y sociales, se determinó la suspensión del juicio penal, lo que pone bajo un manto de incertidumbre la resolución del gigantesco pasivo ambiental generado en el Parque Industrial de Neuquén.

Una década de acumulación tóxica

La investigación se centra en lo ocurrido entre 2013 y 2025, periodo en el cual la planta acumuló más de 300.000 metros cúbicos de residuos peligrosos provenientes del fracking en Vaca Muerta. Según la denuncia de la fiscalía, la firma recibió lodos tóxicos y residuos de perforación que excedían largamente su capacidad de procesamiento, manteniéndolos a cielo abierto a escasos metros de centros urbanos.

La imputación original señala dos delitos principales:

·Contaminación ambiental: Por el riesgo directo a la salud de la población y el daño al entorno natural.

·Administración fraudulenta: Bajo la sospecha de que la empresa simulaba tratamientos de saneamiento para percibir ganancias millonarias por servicios que, en la práctica, no se realizaban de forma adecuada.

Tensión por el fallo de impunidad

La controversia actual se desató tras la resolución del juez Lucas Yancarelli, quien eliminó el proceso judicial en curso. Esta decisión fue rápidamente impugnada por los querellantes, quienes argumentan que el fallo consolida la impunidad frente a un delito ambiental de escala sin precedentes.

Ahora, la responsabilidad recae sobre el Tribunal de Impugnación, que deberá revisar la medida y decidir si se reabre el camino hacia el juicio oral o si se confirma el cierre de la causa.

El dilema de los residuos en Vaca Muerta

El caso COMARSA no es solo una disputa legal, sino que deja al descubierto una problemática estructural: la brecha entre el vertiginoso auge de la actividad hidrocarburífera y la limitada infraestructura para el tratamiento de sus desechos. Mientras la producción de gas y petróleo bate récords, el interrogante sobre quién se hace cargo de la "basura petrolera" sigue sin una respuesta que garantice la seguridad de los neuquinos.