(Fuente y fotos TyC Sports)
Claudio Bobadilla, el nacido en Cutral Co, que brilló en la élite europea del pádel, vive en el hotel Siro One Za’abeel de Emiratos Árabes. Entre clases a 70 pisos de altura y alertas de bombardeos, relata cómo es convivir con la guerra en el oasis del lujo.
DUBÁI, 14 de marzo de 2026 – En el piso 70 del hotel Siro One Za’abeel, las ventanas ofrecen una vista que parece de ciencia ficción. Pero detrás de los cristales, casi a la altura de la luna, el resplandor no siempre es de las estrellas: a veces son las detonaciones las que iluminan el cielo del Golfo Pérsico. Allí, Claudio Bobadilla, nacido en Cutral Co y forjado en el pádel español, intenta mantener la normalidad de una rutina que hoy se mide en refugios subterráneos y conexiones VPN.
Vivir bajo el "Domo" árabe
La comunicación que realizó TyC Sports con Claudio no es sencilla. En Dubái, el gobierno monitorea las redes y las llamadas de WhatsApp requieren de una Red Privada Virtual (VPN) para burlar el cerco digital. "Hoy vi un vuelo comercial cuando iba a trabajar, pero hay muy pocos; van escoltados con jets porque el aeropuerto está cerrado", cuenta el argentino.
El conflicto entre la coalición regional e Irán ha transformado el paraíso turístico en un tablero estratégico.
El pasado viernes 6 de marzo, una alarma en su celular interrumpió su clase en el club: “Nos evacuaron al cuarto piso del subsuelo. La gente se asusta, se pone nerviosa, pero la explosión fue lejos”, relata con la calma de quien ya ha superado otras tormentas personales.
Según datos oficiales, el Ministerio de Defensa de los Emiratos ha interceptado la gran mayoría de los ataques (1,100 drones y 190 misiles balísticos), pero el eco de la guerra es innegable. "El sábado y el domingo fueron las ofensivas más duras. Sentís miedo. En los grupos de argentinos decían que tengamos listas las mochilas y los documentos por si había que salir", confiesa.
Del piquete al rascacielos
La historia de Claudio aquí es conocida. Pero TyC la relata de otra manera: el camino de "Bobadilla es la de un escape constante hacia adelante. Creció en Cutral Co, el pueblo petrolero que inventó el piquete en los 90. Allí descubrió que su destino no estaba en los pozos de YPF ni en las oficinas del Banco Provincia donde trabajó siete años, sino en una paleta de pádel", señala.
Tras viajar días enteros en colectivo para competir en Argentina, emigró a España, donde alcanzó el top 15 del ranking. Hace seis años, la World Padel Academy lo reclutó para Dubái. "Me mudé sin saber una palabra de inglés. El currículum pudo más que el idioma", bromea el neuquino.
La odisea personal
Más allá de los misiles, la verdadera batalla de Claudio fue familiar. En julio de 2025, sufrió la pérdida repentina de su esposa por un paro cardíaco. Lo que siguió fue una disputa legal "de película" para poder llevarse a su hija de diez años a Dubái, enfrentando medidas cautelares y denuncias que finalmente la justicia desestimó.
Hoy, su hija estudia de forma bilingüe en una escuela virtual mientras él reparte su tiempo entre las canchas de lujo y el cuidado de su hogar. A pesar del conflicto, Claudio destaca la resiliencia de la ciudad: “El presidente Mohamed bin Zayed fue a comer al Dubái Mall como uno más, en plena guerra. Ellos son los más interesados en que esto termine; aquí el turismo lo es todo”.
Algunos tramos de la entrevista que le realizó TyC Sports a Claudio.
¿Cómo funciona el sistema de protección a la población ante una situación de riesgo?
- Te llega un mensaje acompañado de una alarma muy fuerte, que te asusta más que la explosión. Luego, el pedido es que te refugies en un subsuelo o que te alejes de las ventanas por posibles detonaciones.
¿Qué intensidad tienen los ecos de la guerra en Dubái?
- El sábado y el domingo fueron las ofensivas más duras y continuas. Después de la muerte del líder iraní, Alí Jameneí, arremetieron más. Se oían explosiones de misiles y de drones. Entre los grupos de la comunidad argentina se dijo que tengamos listas las mochilas y los documentos por si teníamos que salir para algún lado. Ahí te baja a la realidad de que estás en una guerra. Sentís miedo.
¿Viste alguno de esos estallidos?
- El sábado le estaba mandando un audio a una amiga y de fondo se escuchaban las explosiones. Los centros de operaciones de Estados Unidos están muy cerca de aquí, pero, al menos por ahora, han atacado mucho más a Abu Dabi y Fuyaira.
Según el periódico The Standard, las autoridades de EAU impusieron multas que van desde 77 mil dólares hasta la cárcel para los creadores de contenido, atraídos en gran cantidad por el ligerísimo sistema tributario del país, que difundan imágenes o noticias perjudiciales para el orden público o la reputación del Estado. Un ciudadano británico ya fue detenido.
¿Hay alguna orden o sugerencia por parte de los mandatarios?
- En medio del conflicto, el presidente Mohamed bin Zayed Al Nahayan fue a comer al Dubái Mall como si fuera cualquiera de nosotros y no hubiera guerra. No se sabe cuándo va a terminar el conflicto, pero ellos son los más interesados en que finalice porque acá el turismo es fundamental y todo el tiempo llega gente nueva.
Y vos, ¿cómo llevás la situación?
- Venía de unos meses muy estresantes, con demasiado trabajo. Ahora, tengo muchas clases y recién vuelvo a mi casa a las ocho de la noche. Eso me hace centrarme en otra cosa. Me enteré del inicio de la discordia porque una alumna rusa me escribió: “¿Todo bien? Irán ...”. Sin embargo, vivo con mi hija de diez años y es muy distinto a estar solo.
¿Cómo está ella?
- Venimos de vivir un proceso muy difícil. Su madre falleció en julio de 2025: de un día para el otro empezó a sentirse mal y sufrió un paro mortal. Dos meses después me contrataron para protagonizar un evento en Temuco, Chile, pero los abuelos maternos pidieron una medida cautelar para que ella no abandone el país conmigo. Su abogado mediatizó el caso y metió presión con denuncias graves y falsas. Finalmente, gané el juicio y la apelación. Lograr que me acompañe fue una odisea. Con todos los cambios que tuvo que asumir, está bien. Dubái le gusta. Ella no quería ir a una escuela presencial porque no sabe inglés, así que la anoté en Teachers United, que es una escuela virtual y bilingüe.
