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El armado territorial de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, bajo la conducción de Sebastián Pareja, atraviesa una tormenta interna. Sectores de la militancia de base denuncian que lo que debían ser instancias de diálogo se transformaron en operativos de "marcación" de disidentes, mediante la recolección de datos personales y amenazas de judicialización.


El origen del conflicto: ¿Reunión de escucha o "trampa" logística?

La polémica se centra en un encuentro organizado recientemente para canalizar las críticas de los jóvenes hacia la gestión bonaerense. Sin embargo, los testimonios de los asistentes sugieren una dinámica alarmante: se habría procedido a confeccionar un padrón con nombres, apellidos y DNI de los militantes más críticos.

Este registro de "traidores" internos estaría siendo utilizado para amedrentar a quienes cuestionan las decisiones de la cúpula, en una práctica que muchos comparan con los mecanismos de control que el propio movimiento liberal prometió erradicar. En este esquema, el diputado nacional Sergio "Tronco" Figliuolo ha sido señalado por la base como el nexo organizativo de estos encuentros bajo sospecha.

La judicialización de la disidencia: El rol de Hernán Seivane

Un componente central de esta denuncia es el uso del sistema penal para silenciar críticas. El abogado Hernán Emilio Seivane —quien representa a la diputada Lilia Lemoine y a otros referentes e influencers del espacio como Celeste Ponce y conductores de canales de streaming oficialistas— ha sido señalado como el "brazo ejecutor" de esta táctica.

Seivane lanzó advertencias en redes sociales sobre el inicio de acciones penales contra militantes díscolos bajo figuras como la "asociación ilícita". No obstante, las pruebas presentadas por el letrado se limitarían a capturas de pantalla de chats privados donde jóvenes simplemente organizaban la publicación de tuits críticos. Esta maniobra de lawfare interno es vista por la base como un intento de monitorear y castigar el pensamiento divergente.

Contradicción ideológica: Del rechazo al NODIO al control interno

La gravedad de la denuncia reside en la paradoja política que representa. Sectores del oficialismo que en 2020 denunciaron con vehemencia la creación del NODIO (el observatorio de desinformación kirchnerista) como un aparato de persecución, hoy estarían aplicando métodos de vigilancia similares sobre su propia estructura.

La diputada Lemoine ha validado públicamente la posesión de listados de quienes "operan" contra la conducción nacional, transformando la lealtad política en una imposición bajo amenaza judicial. Lo que nació como una fuerza basada en la libertad de expresión hoy enfrenta acusaciones de haber construido su propio sistema de archivos y vigilancia interna para sostener el armado político en el principal distrito electoral del país.