En el marco de su participación en la cumbre conservadora CPAC en Budapest, el presidente Javier Milei presentó una modificación sustancial en sus proyecciones económicas. Si bien anteriormente había señalado agosto de 2026 como el mes clave para la erradicación de la inflación, ahora situó la meta definitiva para el cierre de su actual mandato, en diciembre de 2027.
Ante el auditorio húngaro, el mandatario destacó que la inflación actual ronda el 30% interanual —un descenso marcado frente al 211,4% recibido en 2023—, pero admitió que el proceso de "exterminio" total de la suba de precios demandará más tiempo del previsto.
El pronóstico de alcanzar el 0% en agosto próximo quedó desplazado sin una explicación técnica oficial sobre el retraso.
Los datos de febrero de 2026 ubicaron la inflación en 32,4%, mostrando una resistencia a la baja tras nueve meses de variaciones marginales que habrían forzado este recalculo en el discurso oficial.
Alianza estratégica con Viktor Orbán
Más allá de lo económico, la visita a Hungría consolidó el eje geopolítico de Milei con el primer ministro Viktor Orbán. El presidente argentino aprovechó la plataforma de la Universidad Ludovika para profundizar su "batalla cultural":
Elogio a la soberanía: Reivindicó la política migratoria de Orbán, calificándola como un acto de "responsabilidad" frente a lo que considera la "decadencia de Occidente".
Crítica al modelo europeo: Apuntó contra el concepto de "Estado niñera", argumentando que el bienestarismo europeo conduce al estancamiento económico al priorizar la redistribución sobre el crecimiento.
La moral como política: Definió su gestión no solo como un plan económico, sino como una reforma moral que busca romper con la "corrección política" internacional.
