Tras cumplirse el plazo de un año desde la notificación formal, Argentina ha dejado de ser miembro pleno de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta decisión, defendida por el Ministerio de Salud de la Nación como una medida de soberanía y eficiencia, abre un nuevo escenario en la gestión sanitaria del país, marcado por una fuerte apuesta a la relación bilateral y regional.
La distinción clave: ¿Qué pasa con la OPS?
Una de las principales aclaraciones del Gobierno es que el alejamiento de la OMS no implica la salida de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Al ser una entidad preexistente y vinculada a la OEA, la OPS continuará siendo el principal socio estratégico de Argentina. Esta distinción es vital por dos razones operativas:
·Compras a escala: A través del Fondo Rotatorio y el Fondo Estratégico de la OPS, el país accede a vacunas y medicamentos de alto costo a precios competitivos mediante negociaciones por volumen.
·Asistencia técnica: Gran parte de la formación de recursos humanos y la vigilancia epidemiológica (como en el caso del dengue) se canaliza directamente a través de la oficina regional.
Impacto económico y administrativo
La medida tiene un trasfondo financiero directo. Según datos del presupuesto 2024, el país destinaba más de 1.200 millones de pesos en concepto de cuotas a la OMS.
Al momento de iniciar el retiro, Argentina también registraba una deuda de aproximadamente 10 millones de dólares con la OPS, situación que el Gobierno busca regularizar para fortalecer ese vínculo específico.
Riesgos y críticas al aislamiento global
A pesar de la ratificación oficial de que "ningún programa nacional se verá comprometido", expertos y exfuncionarios del área de salud han planteado advertencias sobre las consecuencias a largo plazo:
Marcos Regulatorios: El país queda fuera del Reglamento Sanitario Internacional y de la coordinación global ante futuras pandemias.
Vigilancia de Resistencias: Se debilita la conexión con redes mundiales, como la de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos, que contaba con financiamiento técnico de la OMS.
Agenda Global: Argentina pierde su silla en debates técnicos sobre migraciones, recursos humanos y innovaciones sanitarias que exceden el ámbito americano.
Aunque la Cancillería dio por concluido el proceso, especialistas sugieren que el retiro de un tratado de esta magnitud —al que el país adhirió en 1948— podría requerir una revisión más profunda por parte de constitucionalistas y del Congreso de la Nación. Por ahora, la gestión sanitaria argentina se encamina hacia un modelo de "alineación regional", priorizando el eje con Washington y las estructuras de la OEA por sobre el multilateralismo de Ginebra.
