El próximo 7 de febrero, en el marco del 213° Aniversario del Combate de San Lorenzo, el presidente Javier Milei se vestiría de granadero y encabezará un acto de alto voltaje simbólico: la restitución de la custodia del sable corvo de José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo. La pieza, que desde 2015 se exhibía en el Museo Histórico Nacional (MHN), será trasladada a la unidad militar de Palermo tras la firma de un decreto presidencial.
Los fundamentos del traslado
Desde la Secretaría de Cultura de la Nación argumentan que la medida busca "devolver a los suyos lo que es propio", reintegrando la reliquia al ámbito institucional vinculado a su función original y a su creador. Destacan que el cuartel de Palermo es, en sí mismo, un Monumento Histórico Nacional y el hogar natural de la unidad fundada por el Libertador.
Cronograma de la restitución en Santa Fe
Los homenajes comenzarán el 3 de febrero en San Lorenzo, pero el punto culminante será el sábado 7 a las 19:00 en el Campo de la Gloria. Allí, el mandatario nacional formalizará la entrega de la espada al Regimiento durante un desfile cívico-militar. Previamente, el 6 de febrero, la Fanfarria Alto Perú realizará el tradicional cambio de guardia en el Convento San Carlos.
Polémica: ¿Patrimonio cívico o reliquia militar?
La decisión ha fracturado la opinión de los especialistas, abriendo un nuevo frente en la denominada "batalla cultural":
·Visiones a favor: El historiador Claudio Morales Gorleri celebró la noticia, alineándose con la idea de que el sable debe estar bajo la tutela de "los muchachos" de San Martín, recuperando una tradición que imperó desde 1967 hasta 2015.
·Críticas desde la museología: Figuras como Gabriel Di Meglio (exdirector del MHN) calificaron la medida de "desastre", argumentando que el museo pierde su pieza más convocante. Por su parte, Beatriz Bragoni sostiene que el traslado representa un "retroceso museológico" al despojar al objeto de una interpelación ciudadana plural para adscribirlo exclusivamente al ámbito castrense.
·Dudas sobre el acceso público: Historiadores como José Emilio Burucúa y Manuel Belgrano cuestionaron si una unidad militar podrá garantizar la misma fluidez de visitas que un museo nacional, advirtiendo que el acceso podría verse restringido por la disciplina y los horarios del regimiento.
·El uso político del pasado: Investigadoras como María Lía Munilla Lacasa observan en este gesto una competencia de símbolos: así como Cristina Kirchner utilizó el traslado al MHN en 2015 para marcar su gestión, Milei utiliza la devolución a Granaderos para imprimir su propio sello ideológico, similar al cambio de nombre del Centro Cultural Kirchner por Palacio Libertad.
Un escenario de acefalía institucional
El traspaso se produce en un contexto de debilidad en los organismos técnicos: el Instituto Nacional Sanmartiniano continúa acéfalo y el Museo Histórico Nacional verá concursada su dirección recién en 2026. Mientras tanto, la cercanía entre la cúpula del Regimiento y el entorno de la Secretaría General de la Presidencia añade una capa de lectura política a una decisión que, lejos de generar consenso, ha reavivado viejas tensiones sobre quién debe custodiar los símbolos de la patria.
