La decisión de la presidencia de imponer a un militar en el Ministerio de Defensa por primera vez desde el retorno a la democracia en 1983, desató una fuerte ola de rechazo, especialmente desde sectores del radicalismo, que la calificaron como una ruptura de los principios fundamentales de la República. El nombramiento del teniente general Carlos Presti fue el detonante de la disputa.
El cruce más álgido provino de la Unión Cívica Radical (UCR) de La Plata, que consideró que la designación es doblemente dolorosa debido a los antecedentes familiares de Presti. El padre del flamante ministro, el coronel Carlos Roque Presti, fue comandante del Regimiento 7 de La Plata durante la última dictadura.
El doloroso vínculo con la Dictadura
El coronel Presti padre fue señalado por organismos de Derechos Humanos por su presunta responsabilidad en la operatividad de centros clandestinos de detención y tortura en La Plata, incluyendo el Área 113, La Cacha y Arana. También se lo vinculó al operativo donde fue secuestrada Clara Anahí Mariani, nieta de una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, aunque falleció sin recibir condena.
El titular de la UCR platense, Pablo Nicoletti, criticó el silencio institucional de Carlos Presti, quien, incluso al ser nombrado jefe del Ejército, nunca se pronunció claramente sobre los crímenes de la dictadura ni sobre las acusaciones que pesaban sobre su progenitor.
Nicoletti fue tajante en su posición, alineada con el sector de Martín Lousteau:
"Nada justifica romper el consenso democrático que rige desde 1983. La conducción política de la Defensa debe ser civil, sin excepción... La designación de Milei no es cambio: es un retroceso institucional profundo, especialmente doloroso para una ciudad como la nuestra, marcada por la memoria y los DD.HH."
La respuesta del oficialismo
Las críticas del dirigente radical generaron una respuesta inmediata en redes sociales y desde el propio gabinete. La cuenta anónima @Mileiemperor –atribuida a la estructura de trolls del oficialismo– lo cruzó directamente tildándolo de "fracasado".
A estas voces se sumó la de funcionarios como el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro "Galleguito" Álvarez, quien minimizó el debate institucional: "Siguen con el 'consenso'... ya va siendo tiempo que se den cuenta que no somos parte del 'consenso' de la casta," replicó.
Ante la minimización, Nicoletti defendió su postura argumentando que la crítica no es un "consenso de la casta", sino una cuestión de cuidado institucional.
Señaló que ni siquiera Estados Unidos –país que el Presidente dice admirar– permite que un militar en actividad sea Secretario de Defensa, defendiendo la necesidad de una conducción civil.
