A un mes del fatídico episodio en la escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, la provincia de Santa Fe enfrenta el complejo desafío de gestionar el futuro del joven de 15 años responsable del ataque. Al ser legalmente inimputable —debido a que la baja de la edad de imputabilidad a 14 años recién entrará en vigencia en septiembre—, el abordaje estatal se ha desplazado del terreno penal al clínico y pedagógico.
Régimen de tutela y seguimiento clínico
Actualmente, el menor no goza de libertad ambulatoria. Se encuentra bajo la custodia de una institución especializada en la capital santafesina, donde se aplica un esquema de seguimiento intensivo. Los ejes del tratamiento incluyen:
·Contención psiquiátrica y psicológica: Evaluaciones semanales para monitorear su estado mental.
·Adaptación convivencial: Proceso de socialización controlada con otros jóvenes en contextos de vulnerabilidad o conflicto.
·Restricción judicial: El joven permanece en un entorno resguardado mientras se define su situación a largo plazo.
El retorno a la formación: Modalidad virtual y para adultos
Uno de los puntos más sensibles es la continuidad pedagógica. Para evitar el contacto con la comunidad afectada y garantizar la seguridad, las autoridades analizan que el adolescente retome sus estudios entre junio y julio bajo las siguientes condiciones:
Formato a distancia: El cursado sería mayoritariamente virtual para evitar la exposición pública.
Cambio de sistema: Se evalúa su ingreso a una Escuela de Enseñanza Media para Adultos (EEMPA), lo que permitiría desvincularlo definitivamente del entorno de educación secundaria tradicional donde ocurrió el hecho.
El estado de la comunidad y la situación del segundo implicado
Mientras tanto, la escuela Mariano Moreno atraviesa una reapertura gradual. Tras semanas de jornadas de convivencia y contención psicológica, se espera que en mayo se restablezca el dictado de clases normal. El clima de tensión en la provincia se ha visto agravado por una ola de amenazas de bomba y falsas alarmas en más de un centenar de colegios, lo que obligó a extremar las medidas de seguridad.
Por otro lado, la justicia avanza sobre el segundo involucrado, un joven de 16 años que, a diferencia del autor de los disparos, sí es punible por su edad. Su situación procesal es mucho más comprometida, ya que se lo investiga como partícipe secundario bajo los cargos de homicidio agravado y tentativa de homicidio.
