El hecho ocurrió en Villa Tesei tras una disputa que escaló de los golpes a los disparos. La esposa del presunto asesino fue detenida, acusada de entregarle el arma homicida y facilitar su huida.
Lo que comenzó como una discusión vecinal por el supuesto robo de accesorios de un vehículo terminó en una tragedia irreparable en la calle Diego de Carvajal. La justicia de Morón busca intensamente a Sergio Ernesto Acuña, imputado por el homicidio de su vecino, Cristian Fabián Almirón.
El detonante: unas válvulas cromadas
De acuerdo con la reconstrucción efectuada por la UFI N° 7, el conflicto se originó cuando Acuña descubrió que el hijo de Almirón le estaba quitando las tapas de las válvulas de las ruedas de su camión. El hallazgo derivó en una primera pelea a golpes de puño entre ambos padres.
Tras el enfrentamiento físico, Acuña se retiró del lugar profiriendo amenazas de muerte. Minutos después, cumplió su advertencia: regresó armado con una pistola calibre .9 milímetros y efectuó tres disparos contra Almirón.
La caída de la esposa y el rol clave de las cámaras
Aunque el autor de los disparos logró darse a la fuga, la investigación dio un giro tras el análisis de las cámaras de seguridad. Las imágenes revelaron una secuencia determinante:
Participación necesaria: La esposa del acusado, Rosana Paola Rodríguez, fue captada entregándole el arma a su marido en una esquina cercana antes del ataque.
Logística: La mujer habría utilizado un Fiat Cronos blanco para trasladar al agresor hasta el sitio del crimen.
Ante estas evidencias, el fiscal Matías Rappazzo ordenó el allanamiento de la vivienda familiar. Allí, la policía detuvo a Rodríguez y secuestró dos vehículos, teléfonos celulares y la caja donde presuntamente guardaban el arma, la cual no fue hallada en el lugar.
Un desenlace fatal en pocos minutos
Los proyectiles impactaron en las piernas de la víctima, afectando la arteria femoral. Pese a los intentos de asistencia, Almirón falleció desangrado a los pocos minutos debido a la magnitud de la hemorragia.
Actualmente, Sergio Ernesto Acuña permanece prófugo y cuenta con una orden de captura nacional. Los investigadores peritan los teléfonos incautados para intentar determinar su paradero, mientras su esposa enfrenta cargos como partícipe necesaria de un homicidio que conmovió al barrio por su absoluta falta de proporción.
