La noche del viernes en el corazón de Neuquén capital se vio empañada por un violento episodio que alteró la rutina de cientos de personas.

Lo que comenzó como una aparente disputa verbal entre varios individuos dedicados al cuidado informal de vehículos, conocidos como "trapitos", escaló rápidamente hasta convertirse en una batalla campal marcada por las corridas y el lanzamiento de proyectiles.


El escenario de los incidentes, una zona de alto tránsito peatonal y comercial, se transformó en un espacio de riesgo cuando los involucrados comenzaron a arrojarse piedras de gran tamaño.

Ante la violencia de los impactos, los peatones y clientes de locales gastronómicos se vieron obligados a refugiarse dentro de los comercios para evitar resultar heridos, mientras observaban con impotencia cómo la situación se salía de control.

Impacto en la propiedad y despliegue policial


El saldo material del enfrentamiento no fue menor. Varios vehículos que se encontraban estacionados en las inmediaciones sufrieron daños en sus carrocerías y cristales producto de la lluvia de piedras. La tensión solo comenzó a ceder cuando efectivos de la Policía de Neuquén arribaron al lugar con un importante despliegue de móviles.


Si bien la presencia policial logró dispersar a los revoltosos hacia las calles aledañas, el ambiente de nerviosismo persistió durante gran parte de la noche.

Fuentes policiales confirmaron que se realizaron patrullajes preventivos para evitar que los grupos volvieran a congregarse, aunque, hasta las últimas horas de ayer, no se habían reportado detenciones oficiales ni el ingreso de heridos de gravedad a los centros asistenciales.