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Lo que debía ser una jornada de alivio frente a una ola de calor agobiante, con temperaturas que rozaron los 38 °C, terminó convirtiéndose en un escenario de descontrol y pánico en el corazón de Playa Unión. El anfiteatro de la villa balnearia, tradicional punto de encuentro para jóvenes de la comarca, fue el epicentro de un violento enfrentamiento entre bandas que obligó a un despliegue policial masivo y reavivó el debate sobre la seguridad en las zonas de recreación estival.

El detonante: rivalidad vecinal y el caos en el anfiteatro

Cerca de las 18:00 horas del lunes, el predio del anfiteatro albergaba a unos 400 adolescentes. Según los reportes oficiales, el clima era de aparente normalidad: los jóvenes se encontraban divididos en grupos jugando al fútbol y compartiendo la tarde. El jefe de la comisaría local, Juan García, destacó un dato no menor: no se detectó consumo de alcohol en el lugar, lo que sugiere que el estallido de violencia respondió estrictamente a fricciones grupales.

Sin embargo, una chispa fue suficiente. Una disputa por el desarrollo de un partido de fútbol derivó en una gresca entre jóvenes provenientes de Rawson y Trelew. Lo que comenzó como un intercambio de insultos y golpes de puño, escaló rápidamente debido a la gran cantidad de presentes que se sumaron a la pelea, transformando el sector en un campo de batalla de todos contra todos.

Pedradas, corridas y una víctima colateral

A pesar de la primera intervención policial para separar a los revoltosos, el conflicto mutó y se ramificó hacia sectores aledaños. Los enfrentamientos se trasladaron hacia las inmediaciones del gimnasio municipal, donde los grupos comenzaron a arrojarse piedras, poniendo en riesgo no solo a los participantes, sino a las familias que transitaban por la zona.

La tensión del momento cobró una víctima indirecta: una mujer que se encontraba en las cercanías sufrió un ataque de epilepsia gatillado por el estrés y los nervios ante la magnitud de las corridas. En este punto, la labor de los guardavidas fue fundamental, ya que debieron abandonar temporalmente sus puestos de vigilancia en la costa para brindar asistencia médica y contención a la mujer hasta que la situación pudo ser controlada.

Operativo de saturación y detenciones

Ante el desborde, la comisaría local solicitó apoyo inmediato al área de Operaciones de la Policía del Chubut. El refuerzo incluyó patrulleros, bicipolicías y personal de a pie que logró cercar a los principales instigadores tras casi una hora de disturbios.

El saldo del operativo fue de cuatro menores de edad demorados, todos con domicilio en la ciudad de Trelew. Tras ser identificados, los jóvenes fueron puestos bajo la tutela del Servicio de Protección de Menores y posteriormente trasladados a su ciudad de origen para ser entregados a sus padres. Afortunadamente, y a pesar de la violencia del episodio, la policía confirmó que no se registraron heridos de gravedad ni daños significativos al mobiliario público.

El futuro: refuerzos en días de calor extremo

El incidente ha dejado una marca en la planificación de la temporada. Desde la cúpula policial aseguraron que se implementará un esquema de refuerzo preventivo permanente en el anfiteatro y las zonas críticas de la costa, especialmente en jornadas de altas temperaturas. La premisa es clara: evitar que las grandes concentraciones de jóvenes, que se ven potenciadas por el clima, deriven en nuevos episodios de violencia que empañen el descanso de residentes y turistas.