El último informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA revela que la pobreza en menores de 17 años descendió al 53,6%. Aunque el dato representa un alivio respecto a los picos críticos de 2023, la indigencia y la inseguridad alimentaria mantienen niveles de alerta en los sectores más vulnerables.
BUENOS AIRES – La infancia en Argentina atraviesa un período de recuperación lenta tras años de deterioro sostenido. Según los datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), el año 2025 cerró con una tasa de pobreza infantil del 53,6% y una indigencia del 10,7%. Si bien estas cifras muestran un avance comparado con el máximo histórico de 2023 (cuando la pobreza superó el 62%), los investigadores advierten que se trata de una "mejora coyuntural" en un escenario de crisis estructural de largo plazo.
El mapa de la vulnerabilidad alimentaria
Uno de los puntos más críticos del reporte es la inseguridad alimentaria, que afecta al 28,8% de los niños y adolescentes del país. De ese total, un 13,2% padece privaciones severas (hambre regular).
Para contrarrestar esta situación, la asistencia estatal ha alcanzado niveles récord:
Cobertura alimentaria: El 64,8% de los menores recibe algún tipo de apoyo (comedores o Tarjeta Alimentar), la marca más alta de la serie histórica.
Transferencias monetarias: La AUH y otros planes llegan al 42,5% de la población infantil, aunque se registró una leve baja en la cobertura respecto al año anterior.
Salud y Vivienda: Las deudas invisibles
El informe de la UCA subraya que la crisis no es solo de ingresos, sino multidimensional. Durante 2025, el 19,8% de los niños dejó de asistir a controles médicos u odontológicos por falta de recursos. La salud bucal aparece como la principal postergada, con un impacto directo en la autoestima y nutrición de los menores.
En cuanto al entorno habitacional, las cifras siguen siendo preocupantes:
Hacinamiento: El 20,9% de los niños vive en condiciones de falta de espacio.
Saneamiento: Un 42% reside en hogares que carecen de servicios sanitarios adecuados.
Precariedad: El 18,1% habita en viviendas construidas con materiales deficientes.
Menos nacimientos en contextos de crisis
Un dato relevante que resalta la investigadora Ianina Tuñón es la caída acelerada de la natalidad. En 1991, más de la mitad de los hogares argentinos tenía menores a cargo; hoy, esa cifra cayó al 44%. Con una tasa de fecundidad de 1,4 hijos por mujer (por debajo del nivel de reemplazo poblacional), la crisis social parece estar condicionando las decisiones reproductivas de las familias argentinas.
En conclusión, aunque los indicadores de 2025 muestran una tendencia positiva respecto al bienio anterior, el nivel de privaciones sigue siendo superior al registrado hace una década, consolidando a la pobreza infantil como el desafío más urgente para las políticas públicas del país.
