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Nuevos testimonios brindados por la comunidad educativa y familiares de los estudiantes, permitieron reconstruir la secuencia de terror que se vivió este martes dentro del CPEM N° 6, cuando un alumno de 13 años manipuló un arma de fuego y baleó a un compañero. El incidente, que la Supervisión de nivel ya catalogó como un "punto de inflexión", está siendo objeto de análisis para tener respuestas institucionales concretas.

De acuerdo con el relato de los propios alumnos que presenciaron el hecho, el adolescente se encontraba realizando maniobras de manipulación con un arma en su pupitre. En un momento dado, el menor habría colocado una bala en la recámara y, al intentar apoyar el arma en la mesa de estudio, esta se accionó de forma accidental, provocando una fuerte detonación y el disparo que impactó directamente en el brazo del otro estudiante.

Momentos de zozobra y evacuación de urgencia

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La docente a cargo del aula escuchó el estruendo e inmediatamente constató que uno de los menores presentaba una herida sangrante en su extremidad superior mientras manifestaba sentir un fuerte dolor. Ante la desesperación del momento, los directivos llamaron a una ambulancia, pero debido a la demora en el arribo del móvil sanitario, fue la propia tía del herido quien se presentó en el establecimiento y lo trasladó por sus propios medios a un centro asistencial.

En paralelo, las autoridades escolares activaron un protocolo: evacuaron por completo el salón, derivaron al resto de los compañeros hacia otra zona del colegio y aislaron en un curso contiguo al alumno que portaba el arma. Según trascendió, el menor involucrado habría reconocido espontáneamente que tenía el artefacto en su poder. Posteriormente, los peritos policiales hallaron una vaina servida tirada en el suelo del aula.

El origen del arma y la hipótesis del conflicto previo

Una de las versiones que sostiene la familia del chiquito herido, apunta a que el estudiante estaba siendo víctima de un conflicto o "roce" previo con estudiantes de los cursos superiores (cuarto o quinto año). Ante el temor de sufrir represalias o agresiones, habría tomado la determinación de llevar el arma a la escuela.

Respecto a la procedencia de la pistola 9 milímetros, algunas fuentes indicaron que sería propiedad de un familiar que sería numerario de la policía.

Las familias de los chicos de 13 años que cursan el primer año, pusieron el acento en la falta de contención psicológica y médica para el resto de los testigos directos. El shock emocional provocó que una de las alumnas del curso sufriera un cuadro de taquicardia, obligando a trasladarla a un sanatorio privado de Plaza Huincul.

Varios padres indicaron que sus hijos regresaron a sus hogares con un fuerte zumbido en los oídos producto de la detonación en un espacio cerrado y con marcados signos de angustia. "Llamaron a la policía pero no pidieron asistencia médica para los chicos, que son niños de 13 años de edad", recriminó con impotencia uno de los padres al evaluar la respuesta ante la emergencia.