La Federación Argentina de Cardiología (FAC) presentó los resultados de un exhaustivo relevamiento federal que analizó la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada. El estudio, que contó con la participación de investigadores en 18 provincias, procesó datos de 630 pacientes para arrojar luz sobre una patología que, si bien es común, carecía de registros estadísticos profundos en el país.
El perfil del paciente y los riesgos detectados
A diferencia de otras cardiopatías donde el músculo cardíaco se debilita, en esta variante el corazón mantiene su fuerza, pero pierde elasticidad debido a enfermedades preexistentes. Según el Dr. Guillermo Cursack, integrante de la FAC, el perfil predominante es el de adultos mayores que conviven con:
Comorbilidades: Diabetes, hipertensión, arritmias y sobrepeso.
Género: El registro confirmó que la afección predomina en mujeres, siguiendo la tendencia estadística global.
Mortalidad: La tasa de fallecimiento anual se ubica en torno al 10%, cifra que fluctúa dependiendo de la gravedad de los factores asociados.
La factura de los hábitos: prevención desde la juventud
Para los especialistas, la clave no reside en la preocupación tardía, sino en la "ocupación" temprana. Las patologías que surgen en la vejez son, en gran medida, el resultado de conductas sostenidas durante 20 o 30 años.
Recomendaciones para un cambio de pronóstico:
Actividad física: Caminar entre 5.000 y 10.000 pasos diarios (ajustado a la edad) puede transformar la expectativa de vida.
Nutrición: Priorizar una dieta de estilo mediterráneo, rica en vegetales, proteínas de alta calidad y aceite de oliva, reduciendo drásticamente los carbohidratos.
Control de factores de riesgo: Combatir el tabaquismo, el sedentarismo y el daño renal desde edades tempranas.
El factor emocional y el estrés
El estudio también abordó el impacto del entorno en la salud cardiovascular. Si bien no existen enfermedades causadas exclusivamente por las emociones, el estrés crónico y las crisis emocionales actúan como desestabilizadores de cuadros controlados. Un paciente hipertenso, por ejemplo, puede ver cómo su medicación pierde eficacia ante situaciones de angustia o inestabilidad económica.
Seguimiento personalizado
Finalmente, la FAC desmitificó la obligatoriedad del chequeo anual estricto para todas las personas. Los cardiólogos enfatizaron que la frecuencia de los controles debe ser consensuada con el médico de cabecera, basándose en los antecedentes y necesidades específicas de cada individuo para garantizar una mayor longevidad y calidad de vida.
