Ramón padre pasó por Huracán de Buenos Aires; Ramón hijo fue de los mejores centrales; Edgar y Gerardo Solana son también Rivas, “Turu” de Alianza y ahora Joaquín ya juega en la reserva de Argentinos Juniors

El primero de los Rivas en Plaza Huincul, fue Ramón Ramiro. Llegó en los años ’30, y trabajó en la construcción del edificio del club El Nacional, hoy “La Cueva”. Antes de eso, fue jugador del “Globito” de Parque Patricios. Eran “wing izquierdo”, como se le decía en aquellos tiempos y lo apodaban “Laucha”.

Don Ramón Ramiro tuvo 7 hijos. Rosa, la mayor, formó familia con Carlos Rivadulla, aquel de la pelea por el “Pueblo libre” que fue intendente.

Ramón, era el segundo. Fue a probarse en Boca, lo dejaban, pero tenía que pagarse la pensión y se pegó la vuelta. De todos modos, formó parte de la mejor línea media que se recuerda del Club Plaza Huincul y de la Liga Huincul, acompañado por Audana y Cando Betancur.

Ramón tuvo dos hijos. Gabriel que fue trabajador petrolero y Gustavo, el “Turu”, un delantero que anduvo rodando el país en distintos equipos y jugó en Alianza.

Una de las hermanas Rivas se casó con “Tarrino” Solana y fueron papás de Edgar y Gerardo, ambos con paso en el fútbol grande aunque el “Chiqui” tuvo más rodaje y pasó por Gimnasia y Esgrima, de La Plata y Racing, entre otros.

Y ahora, la promesa es Joaquín Rivas, que, con 16 años, juega en la reserva de Argentinos Juniors y busca hacerse un lugar en la primera del “Bicho” de la paternal. El fin de semana pasado, le ganaron 2-1 a Boca. En síntesis, tres generaciones de futbolistas.