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En la actualidad, muchas parejas en Argentina optan por la convivencia sobre el matrimonio civil. Sin embargo, persiste un mito riesgoso: la idea de que el paso del tiempo —sean 5, 10 o 20 años— equipara legalmente ambos vínculos. Lo cierto es que, ante la ley, convivir no es lo mismo que estar casado, y desconocer estas diferencias puede derivar en desprotección patrimonial y personal.

El vacío legal en la herencia

Uno de los puntos más críticos señalados por especialistas en derecho de familia es la sucesión. A diferencia del matrimonio, donde el cónyuge es heredero forzoso, en las uniones convivenciales no existe el derecho hereditario automático.

·Sin testamento, no hay bienes: Si uno de los convivientes fallece, el sobreviviente no tiene derecho sobre los bienes del otro, independientemente de los años de vida en común.

·La excepción: La única forma de proteger al compañero/a es mediante un testamento, siempre respetando las porciones legítimas que correspondan a otros herederos (como hijos o padres).

La importancia del registro

Desde la reforma del Código Civil en 2015, se reconoció la figura de la Unión Convivencial, pero su eficacia depende de ciertos requisitos:

Acreditación: Debe demostrarse una convivencia pública, notoria y estable por un período mínimo (generalmente 2 años).

Inscripción: Registrar la unión en el Registro Civil facilita la prueba del vínculo para trámites como la obra social o el ejercicio de derechos sobre la vivienda familiar.

Pactos de convivencia: Las parejas pueden firmar acuerdos para establecer cómo se administrarán los bienes durante la relación y cómo se dividirán en caso de ruptura.

Riesgos ante una separación

A diferencia del régimen de comunidad de bienes del matrimonio (donde lo ganado tras la boda se divide a la mitad), en la convivencia rige, por defecto, la separación de bienes.

Esto significa que cada uno es dueño de lo que está a su nombre, lo que suele generar conflictos si uno de los integrantes postergó su desarrollo profesional para cuidar del hogar y luego se encuentra sin respaldo económico.

Dato clave: El matrimonio sigue siendo la estructura que ofrece la protección más sólida y automática en términos de salud, pensiones y patrimonio.