En una movilización que desbordó las avenidas del centro porteño y se replicó en las principales capitales provinciales, la sociedad argentina protagonizó una jornada de memoria histórica sin precedentes. Al cumplirse 50 años del quiebre institucional de 1976, la conmemoración del Día de la Memoria se transformó en un masivo acto de resistencia frente a las posturas oficiales del Poder Ejecutivo, consolidando un mensaje de vigencia del "Nunca Más".
Un escenario de confrontación política
La histórica Plaza de Mayo fue el epicentro donde convergieron Madres, Abuelas, gremios y agrupaciones sociales. Este año, la marcha estuvo atravesada por el rechazo directo a la estrategia comunicacional de la Casa Rosada, que horas antes difundió un video cuestionando el relato histórico de la dictadura bajo el lema de la "historia completa".
Desde el palco central, las respuestas no tardaron en llegar. Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, fue uno de los portavoces del descontento sindical: "A 50 años no hay nada que completar ni que explicar; solo cabe el repudio absoluto a la dictadura genocida", sentenció, advirtiendo además sobre lo que considera un preocupante daño a la institucionalidad democrática en el presente.
Las consignas: archivos, identidad y justicia
Bajo la bandera unificada de "¡Que digan dónde están!", la multitud reafirmó las demandas históricas del movimiento de derechos humanos:
·Transparencia estatal: La exigencia de apertura total de los archivos del periodo 1974-1983.
·Justicia efectiva: El reclamo de cárcel común y perpetua para los responsables de crímenes de lesa humanidad.
·Identidad: La continuidad de la búsqueda de los nietos apropiados y el esclarecimiento del caso de Jorge Julio López.
Voces independientes y el reclamo de los jubilados
Un sector que marcó una fuerte presencia fue el de las agrupaciones de jubilados, nucleadas en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVJ). En su paso por Diagonal Norte, el sector pasivo recordó con crudeza el impacto del terrorismo de Estado en su generación: "Nos faltan 30.000 compañeros que hoy deberían estar marchando con nosotros", expresaron a través de un documento independiente que también incluyó fuertes críticas al acuerdo con el FMI y a la gestión económica actual.
La jornada cerró con una postal de pañuelos blancos y banderas en alto, dejando en claro que, a cinco décadas del inicio de la etapa más oscura del país, la memoria colectiva se mantiene como un activo social innegociable frente a cualquier intento de revisión oficial.
