En una jornada de masividad histórica al cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, encabezó el acto central con un discurso marcado por la firmeza frente a las recientes posturas de la Casa Rosada. Acompañada por su nieto recuperado, Ignacio Montoya Carlotto, la referente de derechos humanos cruzó directamente la narrativa oficial difundida por la gestión de Javier Milei.
Una respuesta al negacionismo
La presencia de Carlotto en la Plaza no fue solo un acto de memoria, sino una réplica política inmediata al video publicado por las cuentas oficiales del Gobierno, que cuestiona el relato histórico del terrorismo de Estado.
"Vengo a compartir con el mundo todo lo que hemos sufrido y que no tenemos que volver a sufrir", afirmó Estela, quien calificó como "malas intenciones" los intentos del Ejecutivo por minimizar o negar el alcance de la represión. Según la titular de Abuelas, la realidad de lo ocurrido fue, incluso, "mucho más de lo que manifestamos".
El valor de lo colectivo sobre lo particular
Durante su alocución, Carlotto subrayó la necesidad de elevar el reclamo por encima de las tragedias personales para transformarlo en una causa nacional. "Dejamos de lado lo íntimo para enfocarnos en lo esencial, que es el país. En Argentina nunca más debe repetirse lo que nos pasó", sostuvo ante una multitud que desbordó los accesos a la histórica plaza.
Duras críticas a la gestión libertaria
En el tramo más punzante de sus declaraciones, la dirigente social marcó una distancia abismal entre la realidad social y la agenda del Gobierno. "El Gobierno está en otro mundo, en otro lugar, quizá esté pronto entre rejas", sentenció, vinculando el sufrimiento histórico de la dictadura con las dificultades económicas y sociales que atraviesa el pueblo en la actualidad.
Con la autoridad que le confieren décadas de búsqueda, Carlotto lamentó tener que convivir con discursos que intentan desandar el camino de Memoria, Verdad y Justicia, reafirmando que, a pesar de las "circunstancias injustas", la voluntad popular de decir Nunca Más permanece inalterable a medio siglo del quiebre institucional.
