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Un informe reciente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) revela una caída histórica en el consumo de cortes vacunos, impulsada por un desfasaje crítico entre los precios de mostrador y la inflación general. Actualmente, el consumo per cápita se ubica en 47,3 kilos anuales, la cifra más baja de las últimas dos décadas.

Radiografía del retroceso

El escenario actual marca una distancia abismal respecto al pico de consumo registrado en 2008, cuando cada argentino consumía en promedio 68,4 kilos. Los factores determinantes de este desplome son:

·Contracción del mercado: El consumo aparente cayó un 13,8% en el primer bimestre de 2026 en comparación con el año anterior.

·Menor oferta: La producción ganadera retrocedió un 9,1% interanual, afectada todavía por las secuelas climáticas de ciclos previos.

·Precios por encima de la media: Mientras que la inflación general se posicionó en un 33,1%, los cortes cárnicos sufrieron un incremento promedio del 63,6% en el último año, duplicando el ritmo del índice de precios al consumidor.

Impacto en la mesa familiar

El fenómeno no se limita a la carne vacuna; el pollo también registró subas mensuales del 7% durante febrero. Esta dinámica de precios ha forzado un cambio de hábitos drástico en los hogares argentinos, donde la proteína roja ha dejado de ser el eje central de la dieta diaria debido a la pérdida sostenida del poder adquisitivo.