Imagen
Un informe de Pulso Research revela un drástico cambio en los hábitos de consumo. La crisis obliga a los ciudadanos a resignar incluso alimentos básicos como la carne.

La brecha entre los salarios y el costo de vida se profundiza. Según el último relevamiento nacional de la consultora Pulso Research, aproximadamente 6,5 de cada 10 argentinos aseguran que no llegan a fin de mes. El estudio, que analizó más de 2.500 casos en todo el país, marca una tendencia al alza que refleja el impacto social del actual esquema económico.

Juan Arado, director de la consultora, vinculó estos resultados directamente con la estrategia del Gobierno de Javier Milei para frenar la inflación, la cual ha generado una caída abrupta en el consumo debido a la baja demanda. "Lo más relevante es el suelo; la tendencia es al alza", advirtió el especialista.
El ajuste llega al plato de comida

Lo más preocupante del informe es el recorte en consumos esenciales. El 63% de los encuestados admitió haber resignado compras de primera necesidad:

Alimentos: La mayoría de los consultados redujo la compra de carne.

Sustitución: Se observa una búsqueda de "proteínas más baratas" para compensar la caída del poder adquisitivo.

Frecuencia: Muchos argentinos han tenido que reducir incluso la cantidad de ingestas diarias de comida.

Vacaciones y calidad de vida

El estudio también desmitifica el auge del turismo internacional. El 55% de los argentinos declaró que no viajará de vacaciones este verano. Entre quienes sí lo hacen, el 75% optó por destinos locales, un incremento significativo respecto al 63% registrado el año pasado.

"La gente recorta cuando va al supermercado", concluyó Arado, señalando que el ajuste no se limita a "superficialidades" como suscripciones a plataformas, ropa o salidas, sino que ha calado hondo en la estructura básica de subsistencia de la clase media y sectores vulnerables.

El trasfondo de la crisis

Para entender el 65% que arroja la encuesta, es necesario mirar los indicadores oficiales que explican el enfriamiento de la economía:

Caída del Consumo Masivo: Según consultoras privadas como Sasiaín & Asociados, el consumo en supermercados y autoservicios ha registrado caídas de dos dígitos en los últimos meses, lo que confirma que el ajuste no es solo una percepción, sino una realidad en las cajas de cobro.

Inflación en Servicios: El fuerte aumento en las tarifas de luz, gas y transporte público ha detraído ingresos que antes se destinaban a alimentos. Esto explica por qué, incluso con una inflación de bienes desacelerando, el bolsillo siente mayor presión.

Actividad Industrial: La baja demanda mencionada por Arado tiene su correlato en la industria: la capacidad instalada de las fábricas está en niveles mínimos, lo que genera incertidumbre sobre la estabilidad laboral y frena las paritarias.