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Durante décadas, la cirrosis hepática fue asociada casi exclusivamente al consumo excesivo de alcohol o a las hepatitis virales. Sin embargo, un cambio drástico en los hábitos alimenticios globales ha generado una nueva emergencia médica: la Enfermedad del Hígado Graso No Alcohólico (EHGNA), impulsada por el abuso de comida ultraprocesada y el sedentarismo, ya es la causa número uno de daño hepático crónico en varios países.


Del "hígado graso" a la cirrosis silenciosa

El consumo frecuente de alimentos ricos en grasas saturadas, azúcares refinados y, especialmente, el jarabe de maíz de alta fructosa (presente en gaseosas y snacks), provoca que el hígado comience a acumular grasa de forma excesiva.

A diferencia del alcoholismo, que suele presentar síntomas sociales o físicos más evidentes de forma temprana, el daño por comida rápida es "silencioso". El proceso suele seguir esta escala:

1.Esteatosis: Acumulación de grasa en las células hepáticas.

2.Esteatohepatitis (NASH): Inflamación del hígado que empieza a dañar los tejidos.

3.Fibrosis y Cirrosis: El tejido sano es reemplazado por cicatrices, impidiendo que el órgano funcione.

El impacto de los ultraprocesados

Estudios recientes indican que consumir comida rápida apenas dos veces por semana aumenta significativamente el riesgo de fibrosis hepática. El exceso de calorías y carbohidratos se convierte en triglicéridos que el hígado no puede procesar, desencadenando un proceso inflamatorio similar al que produce el etanol.

Los especialistas advierten que la situación es especialmente preocupante en la población infantil y adolescente, donde se están detectando casos de hígado graso a edades cada vez más tempranas, algo que antes era exclusivo de adultos con décadas de consumo de alcohol.

Un sistema de salud bajo presión

Este fenómeno está cambiando las listas de espera para trasplantes de hígado en todo el mundo. La cirrosis metabólica (asociada a la obesidad y la diabetes tipo 2) está desplazando a la cirrosis alcohólica debido a la ubicuidad y el bajo costo de la comida rápida frente a una alimentación saludable.

Recomendaciones de los expertos:

·Reducir el consumo de fructosa: Evitar bebidas azucaradas y jugos industriales.

·Controlar el peso corporal: La grasa abdominal es un indicador directo de grasa en el hígado.

·Actividad física: El ejercicio es la única herramienta eficaz para "quemar" la grasa acumulada en el tejido hepático.

Dato clave para destacar en la nota:

"Hoy en día, una persona que nunca probó una gota de alcohol puede desarrollar una cirrosis terminal simplemente por una dieta basada en ultraprocesados y grasas trans".