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A raíz de incidentes recientes por ingesta accidental de sustancias tóxicas en menores, especialistas en pediatría advierten sobre los riesgos críticos que esconden los productos de limpieza mal almacenados. El doctor Norberto Sotelo (MP 2774) explica por qué el entorno doméstico puede volverse peligroso para los "niños exploradores" y cómo intervenir correctamente ante un accidente.

El riesgo de los envases engañosos

La mayoría de las intoxicaciones en menores de cinco años ocurren por un error de almacenamiento común: utilizar botellas de refrescos o vasos para guardar sustancias peligrosas. Para un niño en etapa de exploración, el recipiente no representa una amenaza, sino un objeto familiar.

·Sustancias críticas: No solo la lavandina es riesgosa; combustibles, insecticidas y desengrasantes representan peligros iguales o mayores.

·Efecto de la lavandina: Al ser un agente corrosivo, genera quemaduras químicas en el tracto digestivo y respiratorio, además de liberar gases que complican la oxigenación.

Protocolo de actuación: ¿Qué hacer y qué evitar?

Ante la sospecha o confirmación de que un menor ingirió un tóxico, la rapidez y la calma son fundamentales. Sin embargo, realizar maniobras incorrectas puede agravar el daño de forma irreversible.

Lo que NUNCA se debe hacer:

1.Provocar el vómito: Si el producto es corrosivo, dañará las mucosas al ingresar y volverá a quemarlas al salir. Además, aumenta el riesgo de que el líquido pase a los pulmones.

2.Suministrar líquidos si hay inconsciencia: Nunca intente dar leche, agua o cualquier bebida si el niño no está lúcido, ya que podría ahogarse (broncoaspirar).

3.Maniobras de reanimación caseras: Evite el uso de perfumes, alcohol o sacudidas bruscas para "despertar" al menor; esto puede causar lesiones secundarias.

Lo que SÍ se debe hacer:

·Traslado inmediato: Concurrir de urgencia al centro asistencial más cercano.

·Identificar el producto: Si es posible, llevar el envase de la sustancia ingerida para que los médicos determinen el tratamiento específico (como el uso de carbón activado o hidratación venosa).

·Llamar a emergencias: Contactar a profesionales entrenados (Policía, Bomberos o SAME) mientras se espera el auxilio.

La formación como herramienta de vida

El especialista subraya que la diferencia entre un susto y una tragedia suele ser la capacitación. En la provincia, existen programas gratuitos de Primeros Auxilios y RCP destinados a padres y educadores. Conocer estas maniobras permite mantener el control de la situación y estabilizar al paciente hasta que reciba atención médica profesional.

Regla de oro: El tratamiento hospitalario es el único que garantiza la corrección de electrolitos y el control de la vía aérea en cuadros graves.