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Tras una semana de desastre ambiental que ya ha devorado 12.000 hectáreas, la naturaleza otorgó un respiro momentáneo a la Patagonia argentina. Una precipitación de 10 milímetros registrada este domingo en la Comarca Andina permitió reducir la intensidad de las llamas que mantenían en vilo a las localidades de Esquel, El Hoyo y Epuyén, aunque las autoridades advierten que la emergencia está lejos de concluir.

El impacto del fuego en números

La magnitud del siniestro se duplicó durante el último sábado, cuando ráfagas de viento incontrolables empujaron el frente ígneo hasta el asfalto de la Ruta 40, obligando a su clausura total. Según el último relevamiento de la Secretaría de Bosques de Chubut y el gobernador Ignacio Torres, el saldo material es devastador:

·Superficie afectada: 12.000 hectáreas de bosque nativo, plantaciones y pastizales.

·Infraestructura perdida: 24 viviendas destruidas, una estancia y dos complejos turísticos reducidos a cenizas.

·Recurso humano: Un ejército de 581 personas combate las llamas, con el reciente refuerzo de delegaciones de Córdoba y el Servicio Nacional del Manejo del Fuego (SNMF).

La lluvia: ayuda insuficiente

Aunque el panorama del domingo cambió el gris del humo por el rastro de la tierra húmeda, los brigadistas señalan que los 10 milímetros caídos solo sirven para enfriar la superficie. Para extinguir los focos subterráneos y dar por controlado el incendio, los expertos estiman que se requiere una lluvia sostenida de entre 20 y 30 milímetros. Mientras tanto, ocho medios aéreos —incluyendo el Boeing 737 de Santiago del Estero— continúan operando para evitar reactivaciones en las laderas.

El conflicto de fondo: la precariedad de los "héroes"

Detrás del esfuerzo sobrehumano en la línea de fuego, late un conflicto salarial que ha ganado visibilidad en medio de la tragedia. Brigadistas del Parque Nacional Nahuel Huapi y de la Comarca Andina han denunciado que sus ingresos, que oscilan entre los $650.000 y $850.000, se encuentran por debajo de la canasta básica y han quedado rezagados tras ser excluidos de las paritarias.

"Pedimos estabilidad y salarios acordes a la peligrosidad de nuestra tarea", manifestaron los trabajadores, quienes exigen el pase a planta permanente. La indignación del sector se acentúa con los datos presupuestarios: durante 2025, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego dejó de ejecutar el 25% de su presupuesto, lo que representa cerca de $20.000 millones que no llegaron a equipamiento ni a mejoras laborales, según un informe de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).