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El cuidado de la piel y la protección de los rayos solares son fundamentales para todos, sin importar género ni edad, hay precauciones particulares para quienes han atravesado esa enfermedad.
Por Melisa Fischman

En el verano nos exponemos al sol cada día, ya sea por vacaciones, en la playa, en la pileta o simplemente por estar al aire libre o caminando en la calle. El cuidado de la piel y la protección del sol son fundamentales para todos, sin importar género ni edad. Sabemos el riesgo directo que este implica para el cáncer de piel y quemaduras que puede ocasionar, pero ¿qué tiene el sol de particular en las pacientes con cáncer de mama?

Para empezar, durante un tratamiento con quimioterapia la piel se encuentra más sensible y propensa a sufrir reacciones, y es por esto por lo que todo paciente que se encuentre bajo este tipo de régimen (no sólo por cáncer de mama) debe cuidarse mucho del sol.

Sin llegar a extremar en medidas, estos pacientes deben evitar la exposición directa de los rayos solares, utilizar factor de protección alto y en caso de estar recibiendo terapia durante el verano, evitar vacacionar en la playa. También es muy importante cubrir la cabeza con gorro o pañuelo en caso de presentar pérdida de cabello como efecto adverso al abordaje de esta enfermedad. Con estas medidas se puede disfrutar del verano y atravesar un tratamiento de manera más llevadera.

Sin embargo, la quimioterapia no es el único procedimiento que nos exige cuidados para con el sol, ¿qué ocurre con la radioterapia? También durante un proceso de radiación la piel se encuentra muy sensible. Es común ver la aparición de dermatitis, es decir, zonas de inflamación con eritema y calor, e incluso ampollas u otro tipo de lesiones como efecto adverso a este.

Aunque los rayos se localizan en mama y/o axilar, estas zonas no pueden verse afectadas; también la gran área que las rodea, como el pecho, el cuello y el brazo. Es por esto por lo que los consejos son los similares a los mencionados, haciendo principal hincapié en no exponerse en forma directa al sol e hidratar la zona con crema desde el comienzo. Estos recaudos se recomiendan mientras dure la radioterapia, y una vez finalizada la misma, por un mínimo de 6 meses; e incluso, algunos recomiendan hasta el año de recibido los rayos.

Tomando ciertas medidas preventivas o recaudos podemos ayudar a tener un transcurso para el cáncer de mama sin complicaciones y llevando un estilo de vida similar al habitual.

Ante el diagnóstico de cáncer de mama, un trato correcto y a tiempo es fundamental para lograr la curación. No importa en qué época o estación del año nos encontremos, es importante saber que toda medida que facilite la realización de los procedimientos y evite tener que suspenderlos o postergarlos, nos ayudan a lograr el éxito de este.

* La Dra. Melisa Fischman es médica clínica, especialista en oncología del Centro Integral de Mastología (CIMA).