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El actual jefe de Gabinete se encuentra bajo la lupa judicial debido a una serie de inconsistencias detectadas entre sus ingresos declarados y el nivel de gastos registrado durante su paso por la función pública. La fiscalía de Gerardo Pollicita analiza una secuencia de compras inmobiliarias, viajes al exterior y deudas millonarias que no coincidirían con el patrimonio inicial del funcionario.

De acuerdo con la investigación, Adorni inició el período con ahorros declarados por poco más de 48.000 dólares. Sin embargo, en el transcurso de dos años, sus desembolsos en efectivo habrían superado ampliamente esa cifra. Entre los puntos que generan mayores dudas se encuentran las adquisiciones de una camioneta en 2024, una vivienda en un country bonaerense y un departamento en el barrio porteño de Caballito. Solo por este último inmueble y la cancelación de cuotas hipotecarias, el funcionario habría gastado unos 26.000 dólares por encima de lo que oficialmente poseía.

El foco de los investigadores también se extiende a su entorno familiar. Bettina Angeletti, esposa de Adorni, aparece como titular de propiedades en Morón y en el country Indio Cua. Un dato relevante es que el jefe de Gabinete omitió inicialmente presentar la declaración jurada de su cónyuge, cumpliendo con este requisito recién cuando el proceso judicial ya estaba en marcha. Además, se analiza la situación laboral de Angeletti, quien pasó de ser monotributista a trabajadora autónoma mientras el patrimonio familiar crecía de forma exponencial.

Otro de los ejes centrales de la causa son las deudas contraídas. La familia Adorni tomó dos créditos hipotecarios por un total de 335.000 dólares, pero llama la atención que ninguno fue gestionado a través de entidades bancarias. Los prestamistas identificados en el expediente son personas físicas con perfiles que, a priori, no parecen coincidir con el de grandes operadores financieros: una mujer retirada de la Policía Federal y una jubilada afiliada al PAMI.

Finalmente, la Justicia rastrea el financiamiento de costosos viajes internacionales, que incluyen destinos como Aruba, Punta del Este —este último realizado en jet privado— y Nueva York. Con salarios que estuvieron congelados durante gran parte de su gestión y explicaciones sobre "ventas de activos" que no figuran en registros previos, el origen de los fondos para sostener estos gastos configura el principal interrogante que busca resolver la causa.

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