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Un reciente relevamiento de la consultora Proyección arroja resultados llamativos sobre el escenario político actual. A pesar de que el 73,7% de los argentinos asegura que su economía familiar ha empeorado en el último tiempo, el presidente Javier Milei se mantiene al frente de las preferencias electorales con un 39,2% de intención de voto.

La encuesta, realizada durante la primera semana de abril sobre más de 1.800 casos, revela una profunda división entre la percepción del presente y la expectativa de futuro. Mientras que el malestar por los salarios y el costo de vida es masivo, el mecanismo que transforma las crisis en castigo electoral parece no haberse activado por completo.
Escenarios de voto y balotaje

Si las elecciones presidenciales se celebraran hoy, el panorama mostraría una polarización marcada:

Javier Milei: 39,2%

Axel Kicillof: 32,6%

Indecisos: 11,5%

Otros candidatos: En un segundo plano aparecen figuras como Martín Llaryora (4,6%) y Myriam Bregman (4,4%).

En un eventual balotaje entre Milei y Kicillof, el actual mandatario lograría imponerse con el 44,9% frente al 40,7% del gobernador bonaerense, capturando gran parte del voto que aún se mantiene expectante.
Radiografía de la crisis: el peso en el bolsillo

Los indicadores económicos del estudio son alarmantes y reflejan la crudeza del ajuste:

Endeudamiento: El 57,1% de los consultados confesó haber tenido que pedir dinero prestado para poder llegar a fin de mes.

Preocupación central: El nivel de los salarios encabeza la lista de angustias sociales con el 50,4%.

Estado del país: Solo el 5,2% de la población percibe estabilidad; el resto define la situación como una crisis abierta o un escenario de graves dificultades.

¿Por qué Milei mantiene el apoyo?

El análisis de los especialistas sugiere que el Presidente sigue siendo el principal depositario de la esperanza social. Aunque el 48,8% responsabiliza a la gestión actual por la crisis, Milei sigue siendo percibido como el dirigente con mayor capacidad para resolver los problemas de fondo (44,9%).

Para los analistas, el fenómeno se explica porque, si bien el malestar es masivo, todavía no ha migrado la expectativa de solución hacia una oferta opositora clara. En este contexto, el rumbo del país cosecha un 53,8% de desaprobación, ubicando al Índice de Perspectiva Económica en una zona de estancamiento y pesimismo para el corto plazo.