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El próximo 29 de abril, la Cámara de Diputados será el escenario de una jornada que promete ser determinante para la estructura del Poder Ejecutivo. El presidente de la Cámara Baja, Martín Menem, ratificó que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, asistirá al recinto para cumplir con el mandato constitucional de brindar su informe de gestión, en un contexto marcado por las denuncias judiciales por presunta corrupción que lo tienen en el ojo de la tormenta.


"Compren pochoclo": la particular arenga del oficialismo


Durante una disertación en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, Menem no solo confirmó la fecha, sino que anticipó un debate de confrontación directa. Con una frase que ya genera polémica, el dirigente riojano vaticinó que la sesión será "picante" y pidió irónicamente a los presentes que se preparen para el espectáculo.

La estrategia del Gobierno parece ser la de la contraofensiva. Según fuentes parlamentarias, la decisión de concurrir no es solo una obligación institucional, sino una apuesta personal del propio Adorni para utilizar el estrado del Congreso como su última plataforma de defensa pública antes de que la situación judicial escale.

Fractura en el bloque oficialista y malestar en los aliados

A pesar del respaldo explícito de Menem, quien aseguró que los 95 legisladores de la Libertad Avanza estarán presentes para blindar al jefe de Gabinete, el panorama interno está lejos de ser uniforme:

·El respaldo cerrado: El núcleo duro libertario busca mostrar unidad frente a lo que consideran un ataque coordinado.

·La crítica interna: El diputado Oscar Zago se diferenció de manera tajante, manteniendo una postura inflexible al solicitar la dimisión del funcionario.

·La distancia de los aliados: Bloques como el PRO, la UCR y el MID ven con preocupación la estrategia de "resistencia total" del oficialismo, considerando que el respaldo cerrado a un funcionario bajo sospecha judicial podría desgastar la imagen de toda la coalición legislativa.

Un informe de gestión bajo sospecha

La sesión del 29 de abril no será un trámite administrativo más. Se espera que la oposición parlamentaria centre sus preguntas no solo en las políticas de Estado, sino en el escándalo judicial que rodea a la Jefatura de Gabinete. Para la Casa Rosada, esta exposición representa una apuesta de alto riesgo: o Adorni logra oxigenar su gestión mediante un descargo sólido, o el recinto se convertirá en el catalizador definitivo de su salida del gabinete nacional.