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El entorno más cercano al Poder Ejecutivo atraviesa horas de definiciones críticas. La continuidad de Manuel Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete es hoy el principal foco de conflicto en la quinta de Olivos, donde el "círculo rojo" libertario ya evalúa nombres para una sucesión que parece inevitable.


El desgaste de la figura oficial

La principal preocupación que circula en los pasillos de Balcarce 50 no es solo la serie de cuestionamientos sobre el patrimonio y el estilo de vida del funcionario, sino el daño colateral que estos episodios están provocando en la figura presidencial. Según fuentes cercanas a la mesa chica de Karina Milei, existe una convicción creciente de que el desgaste de Adorni está arrastrando la imagen positiva del primer mandatario, la cual habría mostrado retrocesos significativos en los últimos relevamientos de opinión pública.

El protocolo de crisis del oficialismo parece haber ingresado en su etapa de "aislamiento": tras las defensas iniciales, el silencio actual de sus pares sugiere que el funcionario ha perdido el respaldo interno necesario para sostenerse en el cargo.
Los nombres que suenan para el relevo

Ante una posible salida, ya se barajan distintos perfiles que podrían ocupar el estratégico sillón de la Jefatura de Gabinete:

El ala legislativa: Se menciona a Martín Menem como una opción de peso. Su salto al Ejecutivo obligaría a una reconfiguración en la Cámara de Diputados, donde Sebastián Pareja asoma como posible sucesor en la presidencia del cuerpo.

La opción de Convergencia: Diego Santilli aparece en el radar como una alternativa de apertura hacia sectores aliados, destacándose por su sintonía con la Secretaría General de la Presidencia, aunque su designación agitaría las aguas en la interna bonaerense.

El núcleo duro: Entre los "puros" del movimiento, resuenan los nombres de Sandra Pettovello, quien cuenta con la confianza total del Presidente pese a los desafíos que implicaría su estilo de gestión para coordinar ministros, y Pilar Ramírez, una figura de extrema confianza de Karina Milei en el ámbito porteño.

Semanas decisivas

El tablero político se completa con el interés del "karinismo" por reorganizar áreas sensibles como la SIDE. Mientras el hermetismo crece, el Gobierno se debate entre mantener el esquema actual o ejecutar un "enroque" profundo que le permita recuperar la iniciativa política y blindar la popularidad de la gestión ante los ruidos internos.