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En el marco de la Argentina Week, el presidente Javier Milei brindó un discurso ante inversores en la sede del JP Morgan, donde ratificó su enfrentamiento con figuras clave del sector industrial argentino. El mandatario apuntó directamente contra Paolo Rocca (Techint) y Javier Madanes Quintanilla (Aluar/Fate), a quienes calificó como beneficiarios de un sistema de protección estatal que, según su visión, perjudica a los consumidores.


"Cazar en el zoológico": el ataque a la industria protegida

Milei fue tajante al referirse a quienes reclaman por la competencia externa, utilizando términos inusualmente duros para un jefe de Estado en el exterior:

·Definición de "chorros": Afirmó que, bajo el "principio de revelación", quienes defienden la industria nacional lo hacen para sostener un esquema de robo. "Los que defienden la industria nacional son unos chorros", sentenció.

·Empresarios prebendarios: Acusó a Rocca y Madanes de actuar en connivencia con políticos para mantener "paredes" arancelarias que encarecen los productos para los 48 millones de argentinos.

·El caso Aluar: Denunció una presunta extorsión por parte de Madanes Quintanilla. Según el Presidente, el empresario amenazó con despedir a 920 trabajadores si el Gobierno no mantenía las barreras arancelarias al aluminio chino, una amenaza que finalmente ejecutó justo antes del debate de la reforma laboral.

El "Riesgo Kuka" y el costo del financiamiento

El Presidente también analizó la situación financiera del país y explicó por qué el riesgo país, aunque bajó drásticamente de 2.500 a 550 puntos básicos, no desciende aún más:

·Escenario catástrofe: Milei acuñó el término "riesgo kuka" para referirse al temor de los mercados ante un eventual regreso del populismo o el kirchnerismo al poder después de 2027.

·Proyecciones de crecimiento: Aseguró que si se logra disipar ese temor y el riesgo país cae a niveles de 200 puntos, la Argentina podría crecer a tasas de entre el 7% y 8% anual, duplicando su PBI en una década.

Fin del "nacionalismo de cotillón"

Para cerrar, el mandatario diferenció su relación con el empresariado de la gestión anterior. Aseguró que su administración no busca "negociar coimas" —como acusó al kirchnerismo de hacer con el grupo Techint— sino establecer un sistema de capitalismo de libre empresa.

"Nos estamos sacando de encima a los que usan el nacionalismo berreta de pacotilla para defender el robo de políticos y empresarios", concluyó, reafirmando que su hoja de ruta incluye una apertura comercial irreversible para forzar la eficiencia del sector privado local.