La interna en la cúpula del Poder Ejecutivo alcanzó un punto de no retorno. Tras una apertura de sesiones ordinarias marcada por la frialdad extrema y acusaciones cruzadas, la Vicepresidenta de la Nación utilizó sus redes sociales para ratificar su permanencia en el Gobierno y disparar munición gruesa contra figuras clave del oficialismo, elevando la tensión a niveles inéditos para la gestión de Javier Milei.
"Mi renuncia no se les va a dar"
El quiebre se hizo público durante la madrugada, cuando la titular del Senado respondió de forma tajante a las versiones que indicaban una posible salida anticipada. Ante las presiones de sectores que responden directamente al Presidente, la Vicepresidenta fue lapidaria: aseguró que cumplirá su mandato con honestidad hasta el 10 de diciembre de 2027 y desafió a sus detractores a dirimir las diferencias en las urnas en el próximo turno electoral.
Este descargo llega tras un domingo de alta tensión en el Congreso, donde el saludo distante del mandatario y las alusiones indirectas durante su discurso —donde sugirió ambiciones sucesorias por parte de su compañera de fórmula— dejaron en evidencia que la relación personal y política está quebrada.
Cruce de alto voltaje con Luis Petri
La disputa sumó un nuevo capítulo de hostilidad con la intervención del diputado nacional y exministro de Defensa, Luis Petri. El mendocino acusó abiertamente a la Vicepresidenta de "apostar al fracaso" del actual modelo para posicionarse como una alternativa de poder.
La respuesta no se hizo esperar y golpeó en un flanco sensible de la gestión anterior de Petri. La Vicepresidenta lo instó a abandonar el "comentario de vecina chusma" para dar explicaciones ante la Justicia por la situación del IOSFA (la obra social de las fuerzas de seguridad y militares). Según la denuncia pública de la funcionaria, la entidad habría acumulado un déficit superior a los $160.000 millones, derivando en un colapso de las prestaciones para la familia militar.
De los "cosplays" a la acusación de "golpista"
La agresividad del intercambio escaló rápidamente. La titular del Senado ironizó sobre el perfil público de Petri, mencionando sus apariciones disfrazado y su participación en los "trencitos de la alegría" oficiales, mientras lo responsabilizaba por el deterioro salarial de las fuerzas armadas.
Por su parte, el exministro de Defensa no retrocedió y selló la discusión con una calificación gravísima, tildando a la Vicepresidenta de "golpista". Este enfrentamiento no solo expone la fragilidad de la alianza gobernante, sino que traslada la pelea de los pasillos de la Casa Rosada al terreno judicial y mediático, en un escenario de final abierto para la gobernabilidad.
