Luego de permanecer 448 días privado de su libertad en territorio venezolano, el oficial de Gendarmería Nahuel Gallo fue excarcelado este domingo. La resolución del conflicto, que mantuvo en vilo a su familia en Catamarca y Mendoza, se dio bajo un contexto atípico donde la dirigencia del fútbol argentino jugó un papel determinante en las gestiones humanitarias ante el gobierno de Nicolás Maduro.
La noticia del regreso no llegó por los canales diplomáticos tradicionales, sino a través de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). La entidad deportiva no solo confirmó la liberación, sino que facilitó el traslado del gendarme en una aeronave de la empresa Baires Fly, vinculada a su actual conducción.
En un comunicado oficial, la organización que preside Claudio Tapia agradeció formalmente a la mandataria venezolana Delcy Rodríguez y destacó la intervención de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF). El organismo deportivo subrayó que los vínculos construidos a través del deporte sirvieron, en este caso, como un canal de cooperación para resolver una crisis que la Cancillería argentina venía tramitando sin éxito bajo cargos de presunto espionaje.
Nahuel Gallo, quien prestaba servicios en la zona de Uspallata, Mendoza, había sido detenido en la frontera colombo-venezolana durante un viaje familiar aprovechando su licencia. Desde finales de 2024, estuvo alojado en la prisión de El Rodeo I, un periodo que su esposa, María Alexandra Gómez, calificó como un ciclo de profundas injusticias.
La confirmación definitiva del regreso la dio la propia Gómez a través de sus redes sociales, tras mantener una conversación telefónica con Gallo mientras este ya se encontraba sobrevolando el continente. “Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas”, expresó emocionada, haciendo referencia al hijo de la pareja que aguarda el arribo del gendarme al país.
El caso de Gallo representaba uno de los puntos más tensos en la agenda binacional reciente. Aunque las autoridades caribeñas sostenían la acusación de inteligencia ilegal, la falta de pruebas concluyentes y la presión constante de sus allegados mantuvieron el reclamo vigente durante más de un año. El cierre de esta crisis humanitaria parece haberse sellado gracias a la diplomacia deportiva, permitiendo que el oficial catamarqueño aterrice en suelo argentino este mismo domingo para reencontrarse con su familia.
