Tras los bombardeos conjuntos de Washington y Tel Aviv, Teherán respondió con ataques dirigidos a instalaciones militares en Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes y Bahréin. Jordania intervino derribando proyectiles en su espacio aéreo.
TEHERÁN / MANAMA – El conflicto en Medio Oriente ha escalado a una guerra regional abierta. Este sábado, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán cumplió su advertencia de atacar cualquier punto que preste apoyo logístico o militar a Israel, lanzando una serie de misiles balísticos contra posiciones estratégicas de Estados Unidos en la región del Golfo Pérsico.
Los objetivos de la represalia iraní
Según informes de la agencia Mehr, la ofensiva de Teherán se centró en infraestructuras clave para la operatividad estadounidense:
·Bahréin: Se confirmaron impactos en la sede de la Quinta Flota de EE. UU. en Manama. La embajada norteamericana ordenó el refugio inmediato de su personal, mientras el gobierno local denunció una "violación flagrante de su soberanía".
·Emiratos Árabes Unidos: Dos misiles alcanzaron Abu Dabi, provocando daños materiales y la muerte de un ciudadano de origen asiático.
·Qatar y Kuwait: Las bases de Al Udeid (Qatar) y Al Salem (Kuwait) fueron blanco de proyectiles, aunque el Ministerio de Defensa qatarí aseguró haber interceptado los ataques tras un cierre preventivo de su espacio aéreo.
"Cualquier base en la región que asista a Israel será considerada un objetivo legítimo", sentenció el portavoz militar iraní, reafirmando que la operación es una respuesta directa a las incursiones previas sobre Teherán.
El rol de Jordania e Israel
En medio del fuego cruzado, Jordania informó la neutralización de dos misiles balísticos que sobrevolaban su territorio, evitando impactos en su jurisdicción. Simultáneamente, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) activaron las sirenas antiaéreas en Jerusalén y otras ciudades principales ante nuevas ráfagas provenientes de territorio persa, instando a la población a permanecer en búnkeres.
Posturas de los líderes
El presidente estadounidense, Donald Trump, ratificó el inicio de "operaciones de combate de gran escala" y advirtió que no permitirá que Irán desarrolle armamento nuclear, admitiendo la posibilidad de bajas en sus filas como consecuencia del estado de guerra. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, justificó las acciones iniciales como una medida necesaria para "eliminar una amenaza existencial" contra su nación.
La comunidad internacional observa con alarma lo que ya se define como la jornada más violenta y con mayor riesgo de expansión global en décadas dentro de la región.
