El Pentágono ha movilizado una fuerza de disuasión masiva compuesta por tecnología de última generación. El mensaje es claro: la opción militar está sobre la mesa si no hay retrocesos en el programa nuclear de Teherán.
El músculo militar enviado:
·Fuerza Naval (13 buques):
1 Portaaviones (núcleo de la flota).
9 Destructores (capacidad antimisiles y ataque a tierra).
3 Buques de combate litoral.
·Poder Aéreo:
Aviones de quinta generación F-35 y F-22 (furtivos, invisibles al radar).
Cazas F-16 para patrullaje y combate aire-aire.
¿Por qué ahora? El factor nuclear
El punto de fricción es el enriquecimiento de uranio. Irán sostiene que sus fines son civiles (energía y medicina), pero los datos técnicos dicen lo siguiente:
·Estado actual: Irán posee reservas enriquecidas al 60%.
·Línea roja: El uso militar (bombas atómicas) requiere un 90%.
·La sospecha: EE. UU. y sus aliados consideran que Irán ya tiene la capacidad técnica para saltar del 60% al 90% en un tiempo muy breve, lo que consideran una amenaza existencial para la estabilidad regional.
El fracaso de Ginebra y el escenario de guerra
A pesar de que funcionarios de ambos países se reunieron el pasado martes en Ginebra, la diplomacia parece haber llegado a un punto muerto:
1.Versiones cruzadas: Mientras Irán habló de "líneas generales" para un acuerdo, Washington fue tajante al decir que Teherán no aceptó las condiciones de supervisión y desmantelamiento exigidas.
2.Presión Extrema: Ante la falta de una respuesta positiva en la mesa de negociación, Trump ordenó el despliegue como una herramienta de "presión máxima".
3.Riesgo de Conflicto: Los analistas internacionales coinciden en que el riesgo de un enfrentamiento bélico es el más alto en años. Un solo error de cálculo en el Golfo Pérsico podría desencadenar una guerra abierta.
¿Qué implica esto para el mundo?
Un conflicto en esta región afectaría de inmediato el precio del petróleo y las rutas de comercio global, además de activar alianzas militares en todo el bloque de Medio Oriente.
