Con el objetivo de llegar a la apertura de sesiones ordinarias de marzo con un triunfo legislativo bajo el brazo, el bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta ha definido su cronograma de acción. La meta es clara: someter la Reforma Laboral a votación en el recinto entre el 10 y el 12 de febrero, blindando una agenda política que busca esquivar los obstáculos de la oposición dura.
La hoja de ruta técnica y política
El despliegue parlamentario será liderado por Patricia Bullrich, quien no solo coordina al interbloque oficialista de 21 senadores, sino que también actuará como miembro informante desde la presidencia de la Comisión de Trabajo. El esquema de trabajo se divide en fases críticas:
·Fase Técnica: A partir de mañana, una comisión especializada procesará las modificaciones sugeridas por los bloques dialoguistas y las observaciones planteadas por la CGT.
·Fase de Negociación: Durante la última semana de enero, Bullrich iniciará el "cara a cara" con la UCR y el PRO para asegurar el quórum de 37 legisladores necesarios para habilitar el tratamiento.
·Fase Extraordinaria: El Ejecutivo deberá oficializar el llamado a sesiones extraordinarias, que se estima comenzarán formalmente el 2 de febrero.
El rompecabezas de las mayorías
La estrategia del Gobierno depende de una ingeniería política delicada. Al contar con una base propia acotada, el oficialismo se ve obligado a "pescar" voluntades en el radicalismo (10 bancas) y sectores provinciales. Mientras el ministro del Interior, Diego Santilli, aceita vínculos con los gobernadores para traccionar votos, en el Senado aseguran que ya existen compromisos de acompañamiento por parte de fuerzas del interior que "vuelan bajo" el radar mediático.
Por otro lado, el silencio del sector alineado con el cristinismo ha comenzado a generar cortocircuitos dentro del peronismo federal, que observa con incomodidad la falta de una postura unificada ante el avance de la iniciativa oficialista.
Controversias en la Cámara Alta
En medio del debate por la austeridad y la reforma, un hecho administrativo ha generado malestar en los pasillos del Congreso. Se trata de la situación de Manuel Ignacio Chavarría, actual prosecretario de la Cámara, quien tras ser designado en la Central Hidroeléctrica Yacyretá, optó por solicitar una licencia ad honorem en el Senado en lugar de presentar su renuncia. Esta decisión le permitiría mantener su estructura de asesores y contratos vigentes, una maniobra que ha sido calificada de "inviable" por distintos sectores legislativos en el actual contexto político.
Perspectivas de cara a marzo
Desde el entorno de Bullrich reina el optimismo. Consideran que el acompañamiento del PRO y una parte sustancial de la UCR está garantizado si se logran pulir los detalles del dictamen de mayoría. "Estamos priorizando la película completa por sobre la foto de resistencia que intenta imponer el kirchnerismo", aseguran fuentes vinculadas a la mesa chica del oficialismo, confiando en que el 1 de marzo Javier Milei podrá anunciar la reforma como ley ante la Asamblea Legislativa.
