En una intervención diplomática sin precedentes, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, utilizó las páginas del The New York Times para fijar una postura intransigente frente a la administración de Donald Trump. Bajo el título “Este Hemisferio nos Pertenece a Todos”, el líder regional condenó la incursión militar estadounidense en territorio venezolano y la captura de su mandatario el pasado 3 de enero, calificando el evento como un retroceso histórico para el derecho internacional.
El fin de la diplomacia y el retorno de la fuerza
Para Lula, la acción ejecutada por Estados Unidos no es un hecho aislado, sino una señal peligrosa de la "erosión del orden multilateral" que ha regido al mundo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. El mandatario advirtió que cuando la fuerza militar reemplaza a las normas diplomáticas, la estabilidad global entra en un terreno de incertidumbre absoluta.
“No es legítimo que un Estado se arrogue el derecho de impartir justicia por cuenta propia”, sentenció el jefe de Estado brasileño. Según su visión, este tipo de acciones unilaterales no solo dinamitan la paz, sino que provocan crisis de refugiados, interrumpen el flujo de inversiones y fortalecen, indirectamente, al crimen organizado al debilitar las estructuras de los Estados.
Un quiebre histórico en Sudamérica
El presidente brasileño puso el foco en la gravedad del antecedente: en dos siglos de vida independiente, es la primera vez que América del Sur recibe un ataque militar directo por parte de la potencia norteamericana. Lula recordó que, si bien ha habido intervenciones indirectas en el pasado, este despliegue de fuerza marca una ruptura definitiva en la soberanía regional.
Frente a la pretensión de dominio de Washington, Lula reafirmó la autonomía de las naciones latinoamericanas:
·Soberanía: "No seremos serviles a esfuerzos hegemónicos", declaró, defendiendo el derecho de cada país a mantener relaciones exteriores universales en un mundo multipolar.
·Pragmatismo: Instó a los países vecinos a priorizar una agenda de cooperación que supere las barreras ideológicas para enfrentar problemas urgentes como el hambre y el cambio climático.
La salida venezolana según Brasil
La columna de opinión concluye con una premisa clara sobre el futuro de la crisis en el país vecino. Lula sostiene que la resolución del conflicto debe ser un proceso interno, democrático e inclusivo, liderado exclusivamente por la ciudadanía venezolana.
Con este mensaje, Brasil no solo marca una distancia abismal con las políticas de la Casa Blanca, sino que se posiciona como el principal interlocutor regional que busca evitar que el continente se convierta en un tablero de ajedrez para los intereses de las potencias globales.
