El mandatario brasileño calificó el cierre del acuerdo como un triunfo del multilateralismo. El tratado, que une a mercados con un PBI combinado de 22,4 billones de dólares, surge como un contrapeso estratégico frente a las políticas proteccionistas de las grandes potencias.
Tras un cuarto de siglo de marchas y contramarchas, el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea ha superado su barrera más alta. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue el encargado de anunciar y dar relevancia política a lo que definió como un "día histórico", resaltando que la unión de ambos bloques no solo crea uno de los mercados más grandes del planeta, sino que establece un nuevo orden en el comercio global.
Un bloque de 700 millones de personas
La magnitud de este tratado se refleja en las cifras que el propio Lula difundió a través de sus canales oficiales. Al integrarse, ambos bloques alcanzan a una población de 718 millones de personas. Según la visión de Planalto, este acuerdo es la respuesta necesaria a un mundo que tiende al aislamiento.
“En un escenario internacional de creciente proteccionismo y unilateralismo, este acuerdo es una señal clara a favor del comercio como motor del crecimiento”, expresó el mandatario. La lectura política es evidente: en un momento en que potencias como Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, refuerzan sus fronteras arancelarias, el Mercosur y Europa eligen el camino de la apertura y la cooperación birregional.
El impacto económico para la región
Desde el sector técnico y comercial, las expectativas son igualmente ambiciosas. La Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (APEX) estima que, solo para Brasil, el tratado podría significar un incremento inmediato de 7.000 millones de dólares en exportaciones.
Las claves del beneficio comercial:
·Apertura de mercados: Facilita la entrada de productos agropecuarios sudamericanos en territorio europeo, un punto que históricamente fue el eje de las mayores fricciones.
·Inversiones productivas: Se espera que la simplificación de reglas jurídicas y comerciales atraiga capitales europeos para el desarrollo de infraestructura e industria en el Cono Sur.
·Estandarización: El acuerdo unifica normativas, lo que reduce los costos operativos para las empresas que operan en ambos lados del Atlántico.
El factor geopolítico: ¿Un mensaje a la Casa Blanca?
El analfabetismo político sería ignorar que este anuncio tiene un destinatario claro en el norte. El fortalecimiento del eje Mercosur-UE funciona como una red de seguridad para las economías latinoamericanas frente a la incertidumbre que generan las políticas de Washington. Al diversificar sus destinos de exportación y socios estratégicos, el bloque sudamericano busca reducir su dependencia de las fluctuaciones políticas de Estados Unidos.
El presidente de APEX, Jorge Viana, otorgó un crédito total a la gestión de Lula para destrabar las negociaciones que estuvieron congeladas durante décadas.
Según el funcionario, el protagonismo de Brasil fue "esencial" para limar las asperezas que durante años mantuvieron a Francia y a sectores del agro europeo en una postura defensiva.
Un cambio de paradigma
A pesar de las críticas que el acuerdo pueda recibir en sectores industriales sensibles de Argentina o Brasil, la decisión del Mercosur ha sido priorizar la estrategia a largo plazo. Se entiende que, en el contexto actual, quedar fuera de un bloque comercial de esta escala condenaría a la región a la irrelevancia en la fijación de reglas comerciales internacionales.
Lula concluyó su mensaje reforzando la idea de que este tratado es, ante todo, una "victoria del diálogo" sobre la confrontación, marcando un hito que promete reconfigurar las relaciones exteriores de Sudamérica para las próximas décadas.
