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La ceremonia de jura de los senadores nacionales se desarrolló en un clima de alta efervescencia política, donde el momento más dramático fue el retiro de la legisladora rionegrina Lorena Villaverde, cuyo diploma fue posteriormente enviado a una nueva revisión por la Comisión de Asuntos Constitucionales (CAC) con voto unánime.

La jornada en el hemiciclo, plagada de gestos desde los palcos oficiales, puso en evidencia las dificultades internas que enfrenta la nueva bancada de gobierno a días del traspaso de mando.

La intervención de Bullrich y el retiro forzado

El ambiente ya era tenso, con la presencia destacada en los palcos de la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli.

La situación escaló cuando Villaverde, que ya había tomado asiento en su banca, fue abordada por la senadora electa Patricia Bullrich. Testigos indicaron que Bullrich le aconsejó a Villaverde abandonar el recinto de inmediato, advirtiéndole que permanecer allí podría derivar en una expulsión formal, un escenario que sería "peor" para su futuro político.

Tras la breve y crucial conversación —observada atentamente por la delegación oficialista—, Villaverde recogió sus pertenencias y se dirigió al Salón Eva Perón, desde donde siguió el resto de la sesión, frustrando su juramento.

La bancada oficialista pierde un escaño

Una vez resuelto el incidente, el bloque libertario, a través de su presidente, Ezequiel Atauche, propuso que el título de Villaverde regresara a la Comisión de Asuntos Constitucionales para "dirimir cuestiones pendientes".

La moción fue votada y aprobada por los 68 senadores presentes de forma unánime, lo que significa un revés inmediato para la bancada oficialista, que, al menos temporalmente, queda conformada por 19 miembros en lugar de los 20 proyectados. Fuentes legislativas admitieron que la decisión formal buscó "ordenar" la sesión, pero que el acompañamiento político a la legisladora ya estaba en duda.

Juramentos: elogios y controversias

Con el escollo de Villaverde subsanado, comenzó la toma de juramento. La asunción de Patricia Bullrich fue uno de los puntos álgidos: al finalizar su compromiso, recibió una ovación de pie y gestos de aprobación de las altas autoridades nacionales presentes en el palco, siendo el único caso de aplausos tan efusivos en toda la jornada.

En contraste, la senadora reelecta Cándida López generó un momento de controversia y silencio en los palcos. Al momento de jurar, la legisladora se desvió de la fórmula tradicional para incluir una mención explícita: “Juro por Tierra del Fuego y las Islas del Atlántico Sur, por las Islas Malvinas y por los 30.000 desaparecidos. Tres, cero, punto, cero, cero, cero”. La referencia generó abucheos desde los balcones y fue ignorada por los funcionarios nacionales.

Villaverde no podrá asumir su banca junto al resto de sus pares el próximo 10 de diciembre. Deberá esperar a que la Comisión de Asuntos Constitucionales emita un nuevo dictamen sobre la validez de su diploma.