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El gobierno de Javier Milei, tras su victoria en las elecciones Legislativas, oficializó una drástica reestructuración de los subsidios a la energía que se implementará a partir del 1° de enero de 2026. La medida, publicada este viernes en el Boletín Oficial mediante la Resolución 484/2025 de la Secretaría de Energía, busca reducir el gasto fiscal y tendrá un impacto directo en las facturas de millones de hogares.

La modificación más significativa es la eliminación del esquema de segmentación por niveles de ingresos (altos, medios y bajos). En su lugar, el sistema se simplificará a solo dos categorías de usuarios: aquellos que serán beneficiarios de subsidios y aquellos que no lo serán.

Más de 140 mil hogares medios perderán la asistencia

La nueva reglamentación implica una suba generalizada de las tarifas finales y una pérdida de bonificaciones para una gran cantidad de usuarios. Se estima que, inicialmente, más de 140.000 hogares de ingresos medios dejarán de recibir la ayuda estatal.

El umbral para acceder al subsidio se establecerá ahora en tres Canastas Básicas Totales (CBT), un valor que, al día de hoy, equivale a aproximadamente 3,6 millones de pesos. El sistema actual amparaba a familias con ingresos de hasta 3,5 CBT.

El subsidio se concentra y limita

Bajo el nuevo régimen, la asistencia estatal no se aplicará de manera uniforme a lo largo del año. En un esfuerzo por racionalizar el consumo, los subsidios se aplicarán únicamente en los meses de mayor demanda energética y sobre un volumen de consumo reducido:

Electricidad

·Bonificación: 50% sobre un bloque de consumo.

·Volumen subsidiado: El límite será de 300 kWh mensuales en los meses de verano e invierno, y 150 kWh en primavera y otoño.

·Excedente: Si los hogares superan el consumo subsidiado, deberán abonar el costo pleno de la energía por el excedente, lo que implica un aumento notable en comparación con el esquema anterior, que cubría hasta 350 kWh para ingresos bajos.

Gas por red

·Temporalidad: El subsidio del 50% se aplicará exclusivamente entre abril y septiembre, el período de mayor consumo invernal.

·Resto del Año: Fuera de esta ventana, todos los usuarios residenciales pagarán el precio pleno, que se fija en 3,80 dólares por millón de BTU (la medida utilizada en el sector).

El Gobierno busca así que el usuario final absorba un mayor porcentaje del costo real de los servicios. La proyección oficial indica que la cobertura estatal, que hoy representa el 55% del costo total, pasará al 76% en electricidad y al 79% en gas para el año 2026.

Impacto en ingresos altos, comercio e industria

Los usuarios de ingresos altos (que suman más de 7,3 millones de usuarios eléctricos) también sentirán el impacto. Hasta ahora, aunque pagaban tarifas más altas, estas aún estaban subsidiadas de forma indirecta. A partir de enero, la Secretaría de Energía se compromete a publicar los costos reales de la producción de gas y electricidad.

El cambio también afectará drásticamente a comercios e industrias sin contratos a largo plazo, quienes deberán pagar el precio de mercado spot en cada momento.

Garrafas: El RASE y el Programa Hogar

Los 3,36 millones de beneficiarios del Programa Hogar (garrafas) serán incorporados al nuevo esquema.

·Bonificación: Recibirán el valor total de una garrafa de 10 kg (15.000) en invierno, y el 50% del costo durante el resto del año.

·Registro: A diferencia de los usuarios de red (cuyos datos RASE se migrarán automáticamente), los beneficiarios de garrafas deberán inscribirse desde enero en el sitio oficial de la Secretaría de Energía.

La Secretaría de Energía ha abierto un período de consulta pública de 15 días hábiles para la implementación de esta reforma. El objetivo final es reducir el gasto en subsidios energéticos del 0,65% del PBI proyectado para este año al 0,5% en el presupuesto 2026.