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El gobierno nacional oficializó un nuevo aumento en los impuestos a los combustibles, que tendrá un impacto directo en el precio de la nafta y el gasoil a partir del próximo mes. La medida, publicada en el Decreto 617/2025, busca recuperar los ajustes que habían sido postergados durante el año pasado y el primer semestre de 2025, y se aplicará de forma escalonada en dos etapas.

La decisión de aplicar esta suba se enmarca, según el decreto, en la necesidad del Poder Ejecutivo de fortalecer sus cuentas fiscales para enfrentar los gastos derivados del paquete de leyes que aprobó el Congreso en las últimas semanas.

Impacto en el surtidor: un ajuste en dos fases

El ajuste de impuestos, que se rige por la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, se aplicará en dos fases:

·Primera Fase (1° al 30 de septiembre): Los precios de la nafta sin plomo y nafta virgen subirán por un incremento de $10,523 en el impuesto a los combustibles líquidos y de $0,645 en el Impuesto al Dióxido de Carbono. Por su parte, el gasoil verá un aumento de $8,577 en su impuesto, con un ajuste diferencial de $4,644 para ciertas zonas, además de una suba de $0,978 en el impuesto al dióxido de carbono.

·Segunda Fase (a partir del 1° de octubre): Se aplicará el incremento total acumulado de todos los impuestos pendientes. Este ajuste final incluirá la suma de los montos correspondientes a las actualizaciones de 2024 y del primer y segundo trimestre de 2025.

Este nuevo esquema el gobierno indica que pone fin a la política de postergar los aumentos que se venía aplicando, con el objetivo de contener la inflación. Sin embargo, la acumulación de estos ajustes ahora se trasladará directamente a los consumidores en el surtidor, en un contexto donde el gobierno prioriza la solidez fiscal.