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Jonathan Jesús Romero recibió una pena de tres años de prisión efectiva. Durante un operativo en su vivienda de Neuquén Capital, los investigadores desenterraron siete armas de fuego aptas para el disparo, municiones de alto poder y accesorios de mantenimiento.

La estrategia de ocultamiento no bastó para eludir la acción de la Justicia. En el marco de un procedimiento abreviado, se dictó la sentencia definitiva contra un habitante de la zona oeste de la capital provincial, quien asumió la autoría penal por acopiar un importante parque de armas de fuego oculto bajo tierra en su propiedad del barrio Cuenca XV.

La resolución llegó tras el aval de la magistrada Natalia Pelosso, quien convalidó el pacto de condena gestionado entre la fiscal del caso, Silvia Moreira, y el equipo legal del imputado, Jonathan Jesús Romero. El acusado recibió una pena de 3 años de prisión de cumplimiento efectivo tras ser considerado penalmente responsable de los delitos de tenencia ilegal de armamento y encubrimiento por receptación dolosa.
El hallazgo: un arsenal en pleno patio

La causa penal se había destrabado operativamente el 9 de octubre de 2025, momento en que las fuerzas de seguridad provinciales irrumpieron en la finca del sospechoso para cumplimentar una orden de allanamiento vinculada a otra línea investigativa.

Al inspeccionar los espacios abiertos del inmueble, el personal policial detectó tierra removida y desenterró un lote de material bélico que incluía:

Un revólver de alta potencia calibre .357 Magnum.

Una pistola calibre 9 milímetros.

Una carabina calibre .22 de cañón largo.

Diversas pistolas de variados calibres y un importante volumen de proyectiles compatibles.

Cargadores adicionales, piezas de repuesto y herramientas específicas para el acondicionamiento mecánico y reparación del armamento.

De las siete piezas de fuego secuestradas y sometidas a peritajes de balística —todas declaradas aptas para el accionamiento inmediato—, cuatro presentaban sus numeraciones de serie completamente limadas o suprimidas, lo que confirmó que Romero las había adquirido a sabiendas de su procedencia clandestina.
Balance de agravantes y prórroga de detención

Al momento de tasar la escala del castigo, la Fiscalía e incorporar los atenuantes de rigor, se valoró positivamente que el encartado admitiera las maniobras y careciera de condenas computables previas. No obstante, el Ministerio Público Fiscal fue riguroso al ponderar la gravedad del contexto: el volumen de las municiones retenidas, los accesorios de armería hallados en el lugar y el planificado ocultamiento subterráneo implementado para sostener un circuito ilegalizado de provisión.

Además de los tres años de reclusión efectiva y la inhabilitación especial correspondiente por el doble del tiempo del castigo, la jueza Pelosso ordenó extender por el plazo de dos meses la modalidad de prisión domiciliaria que el imputado venía cumpliendo de forma preventiva. La medida busca blindar el proceso y neutralizar eventuales riesgos de fuga antes de que se concrete su traslado definitivo a un pabellón del servicio penitenciario.