Tras un fin de semana de extrema tensión que incluyó cortes de calle y enfrentamientos armados, la Policía de Neuquén desplegó múltiples operativos para desarticular bandas vinculadas al narcotráfico y el robo de bienes.
El barrio Cuenca XV continúa siendo el epicentro de un fuerte despliegue policial. Durante la mañana de este domingo, diversas unidades de la fuerza neuquina profundizaron los allanamientos iniciados el sábado, logrando el secuestro de una importante cantidad de elementos presuntamente robados, entre ellos herramientas, bicicletas, termotanques y diversos electrodomésticos.
Estos procedimientos son la respuesta directa a una espiral de violencia que se desató entre el jueves y el viernes pasado, y que mantienen a los vecinos en estado de alerta permanente.
Un fin de semana marcado por el reclamo social
La tensión alcanzó su punto máximo el viernes por la tarde, cuando los residentes de la zona, cansados de los constantes episodios de inseguridad, decidieron cortar el tránsito en la intersección de las calles Necochea y Poliansky. La protesta, que incluyó quema de cubiertas, tuvo como objetivo exigir la presencia del ministro de
Seguridad de la provincia, Matías Nicolini, y demandar controles efectivos ante lo que denuncian como una zona liberada dominada por puestos de venta de drogas y violencia armada.
El origen del conflicto: bandas y enfrentamientos
El origen de este megaoperativo se remonta a los violentos enfrentamientos registrados la noche del jueves, los cuales demandaron una intervención policial de magnitud y culminaron con tres personas demoradas.
Según fuentes judiciales, los domicilios allanados este sábado y domingo estarían directamente vinculados a presuntas bandas dedicadas al narcotráfico, señaladas por los vecinos como los principales responsables de los tiroteos y robos que azotan al sector oeste de la capital.
Aunque el despliegue policial ha permitido recuperar bienes y demorar a sospechosos, el clima en Cuenca XV sigue siendo de incertidumbre. Los vecinos aseguran que estos operativos "son una continuación necesaria", pero insisten en que la vigilancia debe ser sostenida para evitar que los grupos delictivos retomen el control territorial de los barrios.
