Los exámenes forenses revelaron traumatismos craneales internos en el pequeño de 4 años. Mientras la fiscalía analiza la antigüedad de las lesiones, el abogado de la querella acusa directamente al entorno materno por "homicidio agravado".
La Justicia de Chubut enfrenta uno de los casos más complejos de los últimos tiempos en Comodoro Rivadavia. La investigación por el fallecimiento de Ángel López, un niño de apenas 4 años, ha tomado un rumbo crítico tras conocerse los resultados preliminares de la autopsia, los cuales confirmaron la existencia de lesiones internas compatibles con una muerte violenta, aunque la mecánica del hecho aún permanece bajo un manto de dudas.
El informe forense: Lesiones invisibles al exterior
Uno de los puntos más llamativos y complejos para los investigadores es la ausencia de signos externos de violencia en el cuerpo del menor. Sin embargo, al realizar la apertura del cadáver, los peritos detectaron traumatismos en la zona del cráneo y lesiones internas que no se perciben a simple vista.
El fiscal de la causa, Facundo Oribones, detalló que el foco actual está puesto en determinar la voluntariedad de esos golpes. Para ello, se han ordenado estudios histopatológicos complementarios que buscan precisar la data de las lesiones. Según las primeras estimaciones, los traumatismos serían recientes, con una ventana de tiempo que podría extenderse hasta diez días previos al deceso.
Estos resultados serán fundamentales para establecer si se trató de un hecho accidental o de un ataque deliberado.
La querella apunta al entorno cercano
El abogado Roberto Castillo, quien representa al padre del niño, Luis López, ha adoptado una postura frontal y acusatoria. Para la querella, no existen dudas de que se trata de un homicidio agravado. Castillo sostiene que la madre del menor y su pareja actual son los responsables directos del hecho y que las denuncias previas por violencia —realizadas por la familia paterna y desestimadas en el pasado— cobran ahora una relevancia trágica.
"La madre y su pareja lo asesinaron y se están cubriendo", disparó el letrado, vinculando el desenlace fatal con un historial de conflictos familiares y maltratos que, según su versión, nunca fueron escuchados por las autoridades administrativas o judiciales.
Pericias tecnológicas y personas bajo sospecha
Aunque por el momento el jefe de fiscales, Cristian Olazábal, aclaró que no hay imputados formales ni pruebas concluyentes para una detención inmediata, el círculo íntimo del niño está bajo estricta vigilancia judicial. En los últimos días se llevaron a cabo allanamientos en la vivienda donde residía el menor, logrando el secuestro de varios teléfonos celulares.
Estos dispositivos serán sometidos a un peritaje técnico para reconstruir las comunicaciones y el comportamiento de los adultos a cargo en las horas previas y posteriores al fallecimiento. La justicia busca cualquier indicio de contradicción en los relatos o evidencia de maltrato sistemático.
La defensa de la madre: Un relato de urgencia médica
Por su parte, la madre de Ángel ha negado públicamente cualquier vinculación con un acto criminal. Su versión de los hechos indica que el niño se encontraba descansando normalmente cuando advirtieron que había dejado de respirar. Según su testimonio, realizaron maniobras de reanimación mientras aguardaban la ambulancia que finalmente trasladó al menor al hospital, donde se confirmó su muerte.
El caso permanece en una etapa de "calma tensa" mientras los laboratorios procesan las muestras histopatológicas. La resolución de este expediente no solo depende de la medicina forense, sino también de la capacidad de la Justicia para reconstruir lo que sucedía puertas adentro de una vivienda marcada por antecedentes de violencia que hoy vuelven al centro de la escena.
