El violento impacto ocurrió esta mañana en la esquina de calles 21 y 2. El vehículo, un Volkswagen de alta gama, terminó con su frente destrozado tras derribar un pilar de luz. El test de alcoholemia reveló que el conductor cuadruplicaba el límite legal.
Una escena de extrema peligrosidad despertó a los vecinos de la zona céntrica esta mañana. En la intersección de 21 y 2, un Volkswagen Vento GLI protagonizó un accidente que, por cuestión de centímetros, no terminó en tragedia. El conductor perdió el control total del vehículo e impactó violentamente contra la estructura de un reconocido comercio local.
El impacto y los daños
El estruendo del choque alertó a los residentes y comerciantes de la cuadra. El vehículo de alta gama impactó de frente contra el pilar de suministro eléctrico del local, provocando daños estructurales en la conexión de energía y dejando el tren delantero del auto completamente destruido.
Pese a la magnitud de la colisión y la deformación del habitáculo, el conductor no sufrió heridas de gravedad. Sin embargo, la mayor preocupación de los peritos y efectivos policiales llegó al realizar las diligencias de rigor.
Una cifra alarmante
Personal de Tránsito procedió a realizar el test de alcoholemia, el cual arrojó un resultado indignante: 2.11 g/l de alcohol en sangre. Esta cifra no solo representa un estado de intoxicación severo, sino que supera por más de cuatro veces el máximo permitido por ley para conductores particulares.
"Es un milagro que no estemos hablando de víctimas fatales; a esa hora y en esa esquina suele haber movimiento de peatones", señalaron fuentes que trabajaron en el lugar. La falta de reflejos y el exceso de velocidad, potenciados por el consumo de alcohol, fueron los factores determinantes de la maniobra.
Consecuencias legales
Tras el operativo, la Policía procedió al secuestro inmediato del vehículo, el cual fue trasladado al playón municipal. El conductor enfrentará ahora severas multas económicas, la inhabilitación de su licencia de conducir y deberá responder por los daños materiales causados a la infraestructura del comercio afectado.
El hecho vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de controles más estrictos y la responsabilidad ciudadana al volante, en una esquina que hoy fue escenario de un siniestro evitable.
