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Tras un marzo que marcó un pico inflacionario del 3,4%, el Gobierno nacional enfrenta un mes de mayo determinante. El equipo económico confía en que el rigor fiscal será suficiente para domar los precios, mientras que diversos analistas alertan sobre una posible aceleración debido a la acumulación de aumentos en servicios regulados.

La hoja de ruta de los aumentos en mayo

El quinto mes del año llega con una fuerte presión sobre el costo de vida en los hogares urbanos debido a una serie de incrementos autorizados:

·Transporte: Los pasajes de tren en el AMBA suben un 18%, mientras que los colectivos lo hacen un 2%.

·Servicios públicos: El gas aumenta un 5,6%, el agua un 3% y la electricidad un 2,5%.

·Consumo y salud: Las prepagas ajustan un 3,9%, mientras que internet, telefonía y peajes suben un 3,5%.

·Combustibles: Registran un alza del 2%.

El optimismo oficial frente a la mirada técnica

Desde la Casa Rosada, el dato de la inflación de abril en CABA (2,5%) se interpreta como una señal de que el salto de marzo fue un fenómeno pasajero. El ministro Luis Caputo sostiene que estas subas son una "corrección de precios relativos" necesaria para reducir subsidios y alcanzar el equilibrio presupuestario.

Sin embargo, economistas plantean reparos sobre esta estrategia:

·Inflación inercial: Martín Burgos (consultora Lado B) advierte que estos aumentos fijan un "piso" para los precios futuros, afectando contratos y paritarias, que ya muestran una tendencia al alza.

·Inflación no monetaria: Guido Zack (Fundar) señala que el ajuste de tarifas genera inflación por costos en el corto plazo, desafiando la premisa de que la suba de precios depende exclusivamente de la emisión monetaria.

·Presión externa: Se suma el riesgo por el encarecimiento internacional de commodities como el petróleo y la carne.

El gran interrogante

El desafío para el Ejecutivo radica en equilibrar la reducción del déficit —mediante la quita de subsidios— con la necesidad de perforar el suelo del 2% mensual de inflación. Para los analistas, el equilibrio fiscal es un paso necesario, pero no garantiza por sí solo que se evite un círculo vicioso de remarcaciones en el corto plazo.