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La petrolera bajo control estatal, YPF, analiza retomar el esquema de aumentos esta semana, coincidiendo con el fin de una etapa de 45 días sin variaciones en los precios. La firma, dirigida por Horacio Marín, pondrá fin al mecanismo de contención que permitió blindar el valor local de la nafta y el gasoil frente a la inestabilidad del mercado energético global.


El mecanismo que evitó subas mayores

Durante abril y la primera quincena de mayo, YPF implementó una herramienta de estabilización denominada "buffer". Este esquema funcionó como un amortiguador: la empresa absorbió parte del encarecimiento del crudo a nivel internacional (impulsado por los conflictos en Medio Oriente) para que no se trasladara de forma automática al bolsillo del consumidor argentino.

Esta estrategia permitió procesar un volumen histórico de 344 mil barriles diarios, alcanzando un pico de actividad en las refinerías que eliminó la necesidad de importar combustibles, logrando el autoabastecimiento total con producción propia.

Los motivos del posible ajuste

A pesar de la reciente caída en los valores del petróleo Brent y WTI, los especialistas del sector advierten que existe una asignatura pendiente. Se calcula que los precios en las estaciones de servicio todavía muestran un retraso cercano al 11% en comparación con la paridad de importación.

Por esta razón, tras el vencimiento del programa de contención este 15 de mayo, se espera que las petroleras comiencen a corregir ese diferencial. La gran incógnita para el Gobierno y las empresas es cómo aplicar este incremento sin profundizar la caída del consumo ni acelerar la inflación.

El panorama en las estaciones de servicio

Actualmente, el costo de cargar combustible se ha vuelto un desafío logístico y económico, con valores que superan los $100.000 para completar un tanque promedio. Esta situación afecta no solo al automovilista particular, sino a toda la cadena de transporte y distribución de mercaderías.

Argentina cuenta con una red de casi 5.400 bocas de expendio, donde YPF lidera con más de 1.600 puntos de carga. La decisión que tome la compañía estatal funcionará como el "precio de referencia" para el resto de las operadoras privadas, como Shell, Axion y Puma, que habitualmente replican los movimientos de la firma líder para mantener el equilibrio del mercado.